Los líderes de los diferentes rebaños se han juntado ante la fogata en la fría noche de diciembre. Un ángel de sorprendente parecido con Pedro Sánchez se les aparece con gran parafernalia de destellos, sonido de trompetas y crujir de túnica. «Os quiero hablar con total transparencia. Os va de lujo, vuestra tribu está que se sale. Es realmente difícil, pastores, pastoros y pastoras, creerse que vaya a ocurrir algo más gratificante y definitivo para vosotros que verme a mí, carismático con estas alas espectaculares y mi voz seductora, pero estoy en disposición de anunciaros que hay una reunión mañana por la noche en la que se abordarán temas de calado que afectarán a los próximos milenios. Chimpún».

«¡Coño!», proclama Pablo Casado, «¿adelanto electoral al fin? Se me estaba haciendo eterna esta travesía del desierto». «¿Y qué pasa con el Salvador? Yo estuve el finde con el Sumo Sacerdote y sé de buena tinta que se nos viene un Rey de Reyes y la revolución republicana, cosa que no es tan paradójica como pueda parecer si la vendo yo», cuestiona Yolanda Díaz. «¿Y ya está? Vaya augurio cutre y monolingüe, típico del cielo centralista y expoliador. Que no cuenten con nuestro respaldo», exclama Gabriel Rufián. «Pero, ¿se sabe si irá mucha gente? Yo ya no estoy acostumbrada a las multitudes, me agobio», tercia Inés Arrimadas. «¿De qué sexo es el guaperas ese que nos ha hablado? Nosotros no vamos de medias tintas, o es un tío, o es una tía. A ver si vamos a ir detrás de una drag queen, o de un transexual o…», bufa Santiago Abascal. «Yo a lo mejor no dejo de personarme, seguramente, pero tal vez sí», aporta M. Rajoy. «Típico de indeseables vagos deshonestos acomplejados faltos de agallas que no saben coger por los cuernos el toro del futuro plural y constitucionalista que representa el Mesías», arenga Cayetana Álvarez de Toledo. «¡Coño!», insiste Pablo Casado, «¿entonces se va o no se va?». «Pues claro, panoli, pero antes nos tomamos unas birras, que hay que disfrutar la noche como si no hubiera un mañana, que los romanos están muy pesados y amenazan con implantar algo llamado leyes», interviene Isabel Díaz Ayuso. «Esa estrella refulgente nos marca el camino. ¡Cómo brilla! No quiero estar en el pellejo del que pague la factura de su luz. Quién pillara sitio en ese consejo de administración...», lidera al fin Felipe González.

En el portal, el carpintero influencer José de Nazaret está de los nervios porque tiene que colgar una story en su cuenta y el parto se retrasa. «Mujeres. Si es que te tienes que callar porque están muy subidas. Si la persona gestante fuera yo esto ya estaba listo y hasta Ibai Llanos me habría hecho ya la entrevista». La mula le recuerda que pensando que había hospedaje de sobra no se molestó en reservar en una posada, y estaban todas llenas de nórdicos y germanos en busca de sol y arena. «El pesebre es tendencia en cunas, hay que nacer en espacios retrochic sostenibles y a poder ser kilómetro cero. Nosotros nos hemos desplazado porque venimos huyendo de una matanza infantil», relata José a sus seguidores. «Mientras mirabas el móvil tu señora ha terminado», le informa el buey, «ya estás tardando si quieres tener el primer selfi con el redentor». «¡Pero si era una niña», grita el padre reciente, «¡espero que los Magos de Oriente traigan regalos unisex!».

Encima del portal se han posado la estrella y el ángel anunciador: «Por ahí llegan los pastores. Aleluya… Vaya, parece que llegan tosiendo».