Tras anunciarse la cancelación de Late Motiv, cómicos que hacían guiones para Andreu Buenafuente y David Broncano en Movistar+, la supuesta meca del humor, han tirado al fin de la manta. Las historias de censura de chistes sobre la Casa Real y Vox que Facu Díaz, Quequé, Bob Pop, Iggy Rubin, El Mundo Today y otros están destapando lo que ya se conocía. Algún amigo tengo que trabaja en Movistar+ y siempre me las contaba off the record, haciéndome jurar que no las publicaría. Tenía muchas ganas de que esto saliera a la luz porque pone patas arriba el prestigio de una empresa que ha sido tremendamente desleal con sus clientes.

Si no os habéis enterado por las redes, os lo resumo yo: casi cualquier chiste sobre Vox está prohibido en Movistar+. Es así de cutre y clamoroso. A los propietarios de la cadena, que se ha cubierto de gloria gracias al humor irreverente, no le gustan las irreverencias sobre Santiago Abascal y compañía. De ahí que yo diga que son desleales a sus clientes: venden una irreverencia políticamente incorrecta para captarlos y lanzan a uno de los cómicos más prometedores, mientras se apoyan en uno de los más veteranos, mientras les atan las manos a sus guionistas para que no se metan con Abascal y los suyos. Es como si te vendieran un descapotable deportivo con el motor de una batidora bajo el chasis.

Fue sonado el caso de un monólogo de Iggy Rubin en La Resistencia, año 2019, borrado de la plataforma por un chiste sobre José Antonio Ortega Lara. El chiste podía gustar más o menos, pero escribí entonces que, si Broncano y demás permitían a su empresa esta censura, ya no podrían hacer muchos otros. No sabía yo entonces que la línea roja de Movistar+ ya estaba trazada, y era mucho más profunda de lo que yo suponía.

Se acusa a veces a Buenafuente y Broncano de cargar más las tintas con la derecha que con la izquierda, pero los cómicos deberían tener plena libertad para establecer su línea editorial y cargar contra quienes les dé la gana a ellos, y el caso es que en Movistar+ no pueden hacerlo, porque no les dejan. Esto abre dos caminos para ellos: el primero es seguir como si nada y poner buena cara; el segundo es pronunciarse y jugársela por sus trabajadores. Sospecho que no les pasaría nada porque Movistar+ necesita a Broncano y Buenafuente mucho más que ellos a la empresa. Están en una posición espléndida para plantar cara y defender a sus guionistas de esta censura casposa.