Opinión | Tribuna libre

José Ángel Antelo

Fronteras seguras, barrios seguros

El presidente de Vox en Murcia, José Ángel Antelo.

El presidente de Vox en Murcia, José Ángel Antelo. / VOX MURCIA

Los atentados, asaltos, robos y violaciones se suceden cada día ante la ineficacia de los políticos, que permanecen indiferentes a la zozobra y consternación de los ciudadanos y gente honrada. La tolerancia y complicidad con el crimen en sus variadas formas es un síntoma de la degradación de la España actual en manos del social-comunismo y de la Región de Murcia atracada por el socialismo azulón de López Miras.

La pelea a navajazos de los políticos por los cargos tiene su reflejo en las palizas, inseguridad y desvalijamientos que trae la inmigración ilegal, cargada de menas y gente en edad militar sin oficio ni oportunidades en España. También hay vagos y maleantes con DNI español, que cometen fechorías con el apoyo de ideas políticas preconcebidas que justifican sus acciones y expanden el parasitismo social. En todos los casos sólo Vox condena la violencia sin miramientos y está junto a las víctimas exigiendo justicia y reparación.

Tras décadas de consenso socialdemócrata y hegemonía blandengue somos el paraíso de los delincuentes y mafias: los traficantes de drogas, los asaltantes y okupas de viviendas, los navajeros de toda condición, los organizadores de reyertas para quemar contenedores y coches en las calles, los que se aprovechan de ancianos y enfermos para entrar en sus domicilios, los asaltantes de jóvenes en botellones, los atracadores de cosechas y casas de campo, los ladrones de cobre y equipamientos que luego venden impúdicamente.

Todos los géneros de malhechores están encantados con nuestras leyes penales, con nuestros jueces asustados y nuestro sistema de garantías para frenar ‘abusos’ de la autoridad. Estamos desprotegidos ante un tinglado de papeles que beneficia a los delincuentes y les permite entrar por una puerta y salir por otra, acumulando decenas de detenciones, cachondeándose ante la desesperación de los policías que no pueden hacer otra cosa que resignarse ante la inutilidad de su trabajo y sacrificio.

Si algo nos enseña la historia es que la política y el Estado se establecieron con la única misión de evitar la violencia y el crimen. La primera y principal obligación de todo Gobierno es preservar el orden y la seguridad con el uso de la fuerza. Pero hoy, los enemigos de la civilización occidental, han metido en la cabeza de nuestros políticos la teoría comunista de que los delincuentes son víctimas de la sociedad y que el delito es una consecuencia de la injustica y la explotación de los privilegiados.

¿Cuál es el resultado de las ideas ‘progresistas’ que exaltan al delincuente y criminalizan el orden civilizado? Una aceptación complaciente de la inmigración ilegal, una comprensión absurda de la ocupación, una mirada tolerante a los atentados islámicos, y una mano blanda para castigar los asaltos contra cualquier forma de propiedad privada. Y todo ello porque se ha impuesto la imagen bondadosa de un mundo sin fronteras para las naciones, sin derecho a la tranquilidad en los domicilios y la teoría de que toda propiedad es un robo. El lema de la Agenda 2030 es no tendrás nada y serás feliz como ciudadano global. La invasión migratoria, el atraco callejero y los impuestos abusivos son tres formas de expolio que se alimentan de la misma doctrina.

Uno de los mayores indicadores del fracaso de la política es el bienestar que gozan los delincuentes y fugitivos. La Agenda España es una respuesta integral a los males de nuestra Patria, una cura para la desolación creada por una política apegada al chantaje de los criminales y la cancelación de los valores de orden y autoridad. La Agenda de Vox quiere devolver la identidad nacional a los españoles, la seguridad a nuestras fronteras y a nuestros barrios, la paz de los hogares y el respeto a la propiedad privada como fruto del trabajo y el esfuerzo individual.

Es imprescindible devolver a los menas con sus familias, sin retenerlos secuestrados, repatriar inmediatamente a los inmigrantes ilegales y meter a todos los criminales en presidios hasta que paguen por sus fechorías. Sólo una justicia ejemplar puede defender a la gente honrada que sólo quiere vivir y trabajar en paz. No defraudar esa expectativa es el primer objetivo de la Agenda de Vox para la Región de Murcia. Hasta ahora, el consenso de sustitución y reparto PP-PSOE sólo ha logrado que 500.000 murcianos vivan por debajo del umbral de la pobreza y que todos estemos expuestos a la violencia criminal derivada de la invasión migratoria y el fracaso de las políticas para proteger la seguridad de nuestras fronteras y en orden público en nuestros barrios.