Así iniciaba Blas de Otero uno de sus más famosos poemas en defensa de la democracia, del hombre y de la justicia.

Pido la paz y la palabra, debería continuar diciendo para exigir responsabilidad a los que han venido judicializando la política para llevar a término su estratagema: desbancar al PP del ayuntamiento de Murcia con una moción de censura basada en denuncias falsas, interesadas y partidistas manchando el honor y el buen nombre de mis compañeros del PP.

Ahora la Fiscalía Superior de Murcia ha constatado que el proceder del edil Pacheco, funcionarios y pedáneos fue intachable y ajustado a la legalidad.

Mario Gómez trató de manchar la honorabilidad de mi compañero Jesús Pacheco por instalar luces de Navidad. El portavoz de Ciudadanos, hasta marzo nuestro socio en el equipo de gobierno, dijo que denunció por responsabilidad, la misma que le pedimos que ahora ejerza para dimitir tras el archivo que ha realizado el Fiscal Superior de Murcia.

Hasta tres veces aseveró Mario Gómez en el Pleno celebrado en abril que no había denunciado a ningún concejal del PP. Sin embargo, el decreto dictado por el fiscal superior de Murcia recoge que la denuncia contra Jesús Pacheco la promovió el edil de Ciudadanos ante la Policía Nacional.

Inés Arrimadas, la presidenta del partido naranja, avaló esta artimaña y secundó las teorías de la conspiración de su compañero en Murcia Mario Gómez, quien se valió de las más sucias artes para envolver de legítimo un acto deshonesto e injusto, como fue instigar y promover una moción de censura para saciar su propio ego personal.

Podemos, Ciudadanos y PSOE presentaron una moción de censura basada en bulos, mentiras, insidias y falsedades porque antepusieron el fin sin reparar en los medios que emplearían. Les dio igual porque su único objetivo era asaltar el poder, como ahora también se está demostrando con las veinte mociones de censura que van a perpetrar en las pedanías.

Y es que resulta que, como ya dijera Max Weber en relación a la política, pareciera que «los valores últimos y más sublimes han desaparecido de la vida pública y se han retirado».

Los murcianos no se merecen que su vicealcalde, Mario Gómez, denuncie a su propio Ayuntamiento y siga en el cargo como si nada después de que se haya archivado la denuncia con un contundente decreto del Fiscal. Los argumentos de Gómez no le sirven para justificar la moción de censura ni para sostenerse en el cargo ni un minuto más.

Arrimadas no puede dar la callada por respuesta. Por ética política debe pedir disculpas públicas por promover y alentar una moción de censura en el ayuntamiento de Murcia dentro del marco de la Operación Moncloa con la que pretendía desestabilizar los Gobiernos autonómicos y municipales del PP. Y por responsabilidad moral debe disculparse ante los murcianos, con los que durante semanas estuvo jugando a hacer alquimia política y que terminó explotándole entre las manos con nefastas consecuencias para su partido y para la sociedad murciana. En definitiva, si Inés Arrimadas se mueve por principios de honestidad, debería pedir perdón y exigir a Mario Gómez su dimisión.

Una vez más, la judicialización de la política ha dado paso al ajusticiamiento público, convirtiendo suposiciones interesadas en sentencias de telediario, y así lo único que van a conseguir es que los mejores huyan de la política, dejando sitio a la mediocridad permanente.

En defensa del hombre y su justicia, ¿cuántas gigas de disculpas va a presentar Mario Gómez ahora? ¿Quién repara la preocupación y el daño a la familia y amigos de mis compañeros de partido? ¿De verdad vamos a permitirnos unos políticos que urden tramas para luego airearlas como si fueran ciertas?

Porque, además, han conformado un gobierno tripartito (con un Podemos que no está, pero marca el paso) que en sólo seis meses han sumido al municipio en una parálisis sin precedentes, retrocediendo cada día y alejándose de la senda del crecimiento y la recuperación.

Huelga repasar las mejoras y la transformación que experimentó Murcia en los últimos años con el gobierno de Ballesta, porque el cambio es notorio.

El proyecto en el que trabajábamos con ilusión y entrega desde el equipo del PP se truncó de forma súbita por una moción de censura a medida que diseñaron los ‘pensadores’ de Pedro Sánchez y ejecutaron de forma oscura y torticera los grupos municipales de Podemos, PSOE y Ciudadanos.

En las últimas elecciones municipales celebradas el 26 de mayo de 2019 el Partido Popular concitó la mayoría de apoyos de los votantes murcianos. Tanto fue así que el candidato que se presentó por el PP para ocupar la alcaldía de Murcia, José Ballesta, fue el más votado de las grandes capitales españolas.

La ciudad de Murcia y sus 67 pedanías son la pasión sobre las que se asientan los pilares del proyecto del Partido Popular, y desde la honestidad de personas íntegras vamos a seguir trabajando con la confianza y apoyo que nos presta la mayoría de los murcianos.

Con Podemos en descomposición, con Ciudadanos en desaparición y con un PSOE en claro retroceso sólo les queda pedir perdón a las personas, respetar a la Justicia y dejar paso a los que saben gobernar.