Se mostró contundente el presidente de la CROEM, José María Albarracín, en sus declaraciones sobre la subida del SMI acordada por Gobierno y sindicatos, declaraciones enseguida coreadas por López Miras, quien no desaprovecha la ocasión, aunque meta la pata, para criticar al Gobierno central, sentenciando esta vez que «no se puede aprobar [la subida del SMI] sin habar con aquellos que tienen que pagarlo: los empresarios». 

López Miras debe ignorar que se han celebrado diversas reuniones de la Mesa de Diálogo Social con sindicatos y patronal, negándose esta última a cualquier acuerdo de incremento del SMI. Así que, hablar, se ha hablado. A partir de ahí, la potestad es del Gobierno central, como mandata el artículo 27 del Estatuto de los Trabajadores que le obliga a fijar anualmente su cuantía.

Por su parte, el señor Albarracín echó mano del manido argumento del coste en empleos que va a suponer esta subida del SMI de 15 euros mensuales (60 céntimos al día) cifrándolo en nada menos que entre 6.000 y 9.000 puestos de trabajo que se perderían en la región, sobre todo, en el sector servicios (hostelería y comercio).  

Pero los datos desmienten al señor Albarracín. En 2019 el SMI se incrementó un 22,3%, hasta los 900 euros y, sin embargo, la afiliación a la Seguridad Social en la hostelería y en el comercio crecieron en la Región de Murcia un 5,7% y un 3% interanual respectivamente, superando el crecimiento producido también a nivel estatal. Parece que en una región en la que el 44% de los asalariados cobra como máximo el SMI (AT2019) un incremento de este indicador no le sienta nada mal al empleo, teniendo en cuenta, además, que una buena parte del PIB depende del consumo interno.

Finalmente, Albarracín recurrió a una argucia argumental engañosa al afirmar que con esta subida el SMI ya sobrepasa en la región la referencia del 60% del salario medio que establece la Carta Social Europea al situarse en el 65% del salario medio regional. No obstante, hay que recordarle al presidente de la CROEM que dicha referencia se establece con relación al salario medio estatal (58,2% 2020), no al regional, que es, además, un 10,3% más bajo que aquél (INE). Las crisis, señor Albarracín, no se producen por las subidas salariales ni la recuperación económica será tal si se deja atrás, otra vez, a los trabajadores y trabajadoras.