Mido algo más de dos metros, y peso unos 112 kilos. Esa condición, la de ser grande, ha definido mi carácter a lo largo de los años; nunca subo la voz y no realizo movimientos bruscos ni a traición. Es posible que esta confesión que les hago no les pille de nuevas si siguen mínimamente la política municipal del ayuntamiento de Murcia, porque esos rasgos de los que les hablo también guían mi actuación como portavoz del Grupo Municipal de Podemos. 

Estarán de acuerdo conmigo en que un Gobierno de coalición exige cintura política, renuncias, y, por encima de todo, compartir un modelo de municipio hacia el que caminar. Apoyar y sostener, desde la oposición, a un gobierno de coalición, exige, además de todo eso, poner los intereses del municipio por encima de los propios. Para nosotros, ejercer la oposición no es atacar al gobierno; ejercer la oposición es seguir trabajando por conseguir mejorar la vida de quienes habitamos este municipio, sin dejar a nadie atrás, y preparándolo para los retos que afrontamos como sociedad. Ya lo hicimos cuando gobernaba el PP con Cs, y lo seguimos haciendo ahora que es el PSOE el que gobierna con Cs.  

Creemos que una oposición así es una oportunidad para el equipo de gobierno que no debería desaprovechar. Pero hay condiciones que nos parecen irrenunciables. ¿Se imaginan que hubiéramos exigido la alcaldía para apoyar el cambio de gobierno? Les parecería grotesco, ¿verdad? Que un partido con solo dos concejales de veintinueve ostentara la alcaldía…; tranquilos, ni siquiera se nos pasó por la cabeza. Sin embargo, eso que les (nos) parecería grotesco, no lo vio tan tremendo el anterior gobierno de PP y Cs, que sí entregó a la ultraderecha el gobierno de seis Juntas Municipales, a pesar de que contaba con un único vocal de los nueve que componen cada Junta. Ese acuerdo (para ellos queda cuál era la contraprestación) ha permitido que, desde esa atalaya, los ultras hayan venido difundiendo políticas y actitudes que suponen lo contrario de lo que entendemos por mejorar este municipio. Murcia no puede avanzar a lomos del odio al diferente y la total ausencia de propuestas y proyecto municipal, que es lo que representa en Murcia la ultraderecha; tanto PSOE y Cs, como Podemos, teníamos claro desde el inicio que había que recomponer las Juntas Municipales allí donde fuera posible, respondiendo a la nueva mayoría de gobierno; y una vez más, nuestro grupo no pidió ninguna presidencia ni protagonismo; solo políticas justas. 

El pasado día 7 de julio, cansados ya de esperar a que se produjera ese cambio, desde el Grupo Municipal de Podemos declaramos que no podríamos apoyar ninguna propuesta del equipo de gobierno hasta que se procediera a ese cambio en las Juntas. Y les soy sincero: lo hicimos dando por hecho que los tres partidos continuábamos de acuerdo en hacer ese cambio cuanto antes. Pero estamos ya a mediados de septiembre y ayer leíamos que el portavoz de Ciudadanos decía que primero se tienen que aprobar los presupuestos municipales, y después se empezará a preparar el cambio en las Juntas. Llevamos desde julio sentándonos con el concejal de Hacienda negociando los presupuestos; hemos pasado el mes de agosto reuniéndonos para sacar adelante las mejores cuentas posibles para este municipio, partiendo del roto económico que ha dejado el anterior equipo de gobierno; y se han producido avances importantes en esa negociación. Por trabajo y voluntad de acuerdo de nuestro grupo no va a ser; sabemos que Murcia se juega mucho y queremos estar ahí. Pero lo que hicimos el 7 de julio no fue más que poner de manifiesto una condición previamente aceptada por los dos partidos que ostentan el gobierno municipal. Si Ciudadanos tiene algún interés en mantener a la ultraderecha gobernando en las Juntas Municipales, que lo explique, pero evidentemente nosotros no les vamos a acompañar en ese viaje.

Desde nuestro grupo municipal nos vemos capaces de suplir la falta de propuestas valientes en movilidad del equipo de Gobierno; afrontamos con paciencia que aún no hayan hablado de temas como las salas de juego; trabajamos e intentamos empujar ante la falta de audacia en determinadas decisiones, con cierta comprensión a sus posturas; pero no vamos a lidiar con la cobardía, los egos y el sostén a la homofobia, el machismo y el racismo desde las instituciones.  

Nosotros, al Gobierno municipal no le hemos exigido sillones; lo que le pedimos son políticas que beneficien a Murcia. Hemos venido a trabajar y a construir, así que dejen de medirse y empiecen de una vez, que ya vamos tarde; quedan 620 días para las elecciones municipales, y en un solo día dentro se puede cambiar más que en toda una vida fuera del gobierno.