En el pasado se consideró cosa de mujeres, incluso hubo un momento en que se atribuyó su presencia en el ser humano a fuerzas demoníacas, una concepción de la histeria que acabó modernizándose y rompiendo con los estigmas satánicos y de género. Para el común de los mortales ha pasado a ser un sentimiento o una sensación motivada por hechos estresantes que pueden llevar a situaciones físicas límite, incluso a tener que visitar a un especialista.

La histeria o ponerse de los nervios en grado sumo parece que puede apoderarse este mes de los grupos políticos de la Glorieta, inmersos en una serie de iniciativas y hechos que serán cruciales para el resto del mandato hasta las elecciones de 2023 y que marcarán la relación entre los partidos políticos y entre los socios del Gobierno local que, aunque se llevan mejor que en la anterior etapa entre populares y naranjas, no están exentos de escaramuzas o desencuentros.

Los socialistas y los de Cs llevan semanas de intensa tensión con dos frentes abiertos cuya resolución puede degenerar en una crisis interna en ambas formaciones. La extrapolación de la moción de censura que apeó a los populares de la alcaldía, sobre todo a las juntas gobernadas por Vox, ha puesto frente a frente a los dos socios de gobierno, y no siempre con buena actitud. Semanas y semanas de negociaciones y aún no han entregado las firmas de todos los vocales ante la secretaría del Pleno, un trámite imprescindible para la renovación de las juntas y que esperan ansiosos los de Podemos. Por no hablar de los alcaldes pedáneos que cambiarán al romperse la entente PP-Cs, y que complican la negociación.

De hecho, una de las pedanías que está produciendo el atasco es Puente Tocinos, pueblo natal del actual alcalde, José Antonio Serrano, que es pretendida tanto por socialistas como por naranjas. Los primeros consideran una humillación que se la queden los pupilos de Mario Gómez, y éste entiende que es de justicia que pase a manos naranjas puesto que el vocal que sería pedáneo lleva muchos años trabajando por el bienestar de la localidad, y así lo estipularon con los populares.

Los de la formación morada, encabezados por el edil Ginés Ruiz, están a punto de pegar un puñetazo encima de la mesa, metafóricamente hablando, para desatascar definitivamente ese asunto que, casi seis meses después de que Serrano se hiciera con el bastón de mando, todavía está sin resolver. De hecho, el líder local de Podemos ya ha avisado hasta por WhatsApp de que se le está acabando la paciencia, un detalle de suma importancia, ya que los podemitas han supeditado su apoyo a los Presupuestos Municipales en base a la resolución del conflicto de las juntas.

Desde distintos ámbitos se teme que se estén haciendo movimientos encubiertos para que vocales de Cs se desmarquen de esa maniobra del Gobierno local y dar al traste con los cambios en las juntas a raíz de las mociones de censura, una posibilidad de transfuguismo que está en la mente de algunos de los actores protagonistas de la Glorieta y que llevaría a un ridículo espantoso e incluso a una guerra en el interno de los partidos de gobierno. En el caso de los socialistas, ya hay vocales de alguna que otra pedanía que se han sublevado y no están dispuestos a tragar con lo que decidan desde el aparato del partido mientras que otros en la formación naranja podrían haberse enrocado.

Mientras, los populares también afrontan días complicados con las denuncias que hay en Fiscalía, que ya ha enviado su primer recado con la llamada a declarar como investigado (lo hace esta mañana) a uno de los concejales que constituyen el núcleo duro del anterior alcalde, José Ballesta, que no ha podido inaugurar el curso político municipal entre aplausos al haberse cancelado la cena organizada para el pasado miércoles. La razón oficial es que hubo mucha gente apuntada, pero otros, con más inquina en sus apreciaciones, lo achacan a que las personas inscritas no eran relevantes y no se encontró en la lista de comensales a militantes o responsables públicos de peso que quisieran ser comparsa. Es decir, el asunto era más cualitativo que cuantitativo.

Además, los del PP cuentan con la incertidumbre de si Ballesta se comprometerá a ser cartel para los próximos comicios o si el partido considera una amenaza para el proyecto actual repetir de candidato habida cuenta de las investigaciones de la Fiscalía y del respaldo que tiene en las pedanías.

Conclusión, todos al borde de un ataque de nervios. Por nadie pase.