Pues esto es lo que hay. Hay que hacer las maletas, cerrar casas y mentalizarse para la vuelta. En algunas playas los vecinos aprovechan los últimos atardeceres para divertirse un rato todos juntos. Los que todavía disfrutan de vacaciones o los jubilados podrán aprovechar algunos días más. Muchos han preferido empezar su tiempo de descanso en estos días. Y con la cosa maldita, han visto que resulta menos complicado viajar quizá más barato. Pero para la mayoría, el verano ha terminado.

Se suele decir que durante el tiempo que se ha disfrutado de descanso se han tomado fuerzas para enfrentarse a lo que viene. Pero en realidad, muchos no han descansado tanto. Han traslado al lugar de destino buena parte del cotidiano que se hacía en el de origen. Eso de ir a un hotel lo hacen pocos, y en su mayoría van a sitios lejanos.

El verano se termina. Y esperemos que no venga una DANA de las que suelen acontecer en los meses inmediatos. Muchos tendrán buenos recuerdos, pero para otros, este ha sido el de la catástrofe del Mar Menor, y el de la maldita cosa. A ver si en los que vengan se podrán repetir fiestas en las playas sin problemas.