«Económicamente hablando Rusia no es una gran potencia, pero tiene una fuerza militar convencional y atómica, y no convencional por lo que afecta a las nuevas tecnologías, que no tiene demasiadas dudas en utilizar. Sin embargo, tenemos que buscar formas de entendimiento con Rusia en temas para los que la necesitamos, el Ártico, la energía...», Josep Borrell, alto representante para la Política Exterior de la Unión Europea.

Un caso curioso el de la Rusia postcomunista de Putin. No supone una amenaza para los grandes desde el punto de vista económico y, sin embargo, se ha convertido en un actor con el que hay que entenderse, según Borrell. No es simplemente una gran reserva energética, como los países petroleros del Golfo Pérsico, porque tiene el añadido de una capacidad intimidante que ejerce con descaro. Tiene la amenaza nuclear, afortunadamente nunca utilizada, y tiene la potencia de lanzar ciberataques como el que paralizó el oleoducto que suministra la mitad del combustible de toda la costa este de EE UU. Lo sabe y lo explota. Un mal enemigo. Un matón adolescente.