Decía Luther King que no le preocupaba el grito de los violentos, de los corruptos, de los deshonestos, de los sin ética, sino el silencio de los otros, de los buenos. Que no son tan buenos desde el momento en que callan ante las injusticias y miran hacia otro lado.

Callar ante las injusticias es otro tipo de complicidad a la que los socialistas murcianos se han suscrito sin pudor ni bochorno. Las situaciones difíciles son una ocasión para observar atentamente la pluralidad de reacciones de que es capaz el ser humano. Y está claro que los socialistas murcianos (abonados al sanchismo y sin rechistar a sus decisiones, aunque perjudiquen a los murcianos), no están a la altura de lo que sus votantes confiaron y de la lealtad a la que se deben como representantes públicos.

Esta semana Pedro Sánchez nos ha dejado sin agua, sin trenes, sin planificación en las vacunas y sin asumir sus responsabilidades con el Mar Menor. Desde el PP hemos alzado la voz y seguiremos luchando por los derechos de nuestros ciudadanos. Pero hay un silencio aterrador que se ha escuchado más que un grito: el silencio cómplice y cobarde de los socialistas murcianos. ¿Qué pensaríamos de un ciudadano que no ayuda a otro cuando le quitan injustamente su sustento, su trabajo, el agua, o su futuro? Pensaríamos que no es una buena persona ni un buen ciudadano. Algo así ocurre con Conesa y los socialistas.

Pedro Sánchez no ha cumplido ni uno solo de sus compromisos con la Región de Murcia. El balance que puede presentar con nuestra Región es así de claro: nula inversión, nula gestión, cero compromisos. Con quienes sí cumple puntualmente, por desgracia para los intereses de la Región y de España, es con sus socios de investidura para aferrarse al poder, de tal forma que, mientras sobrealimenta a Cataluña y al País Vasco a cambio de apoyos políticos, explota a nuestra tierra y se ceba con los ciudadanos de la Región.

Sánchez ha consumado su traición a la Región sentenciando a muerte al Trasvase Tajo-Segura, de manera unilateral y sin motivos técnicos, lo que condena a nuestra tierra a perder la prosperidad que esta infraestructura ha generado en sus 42 años de existencia. Un hachazo intolerable a nuestro principal caudal de riqueza y empleo por el que se perderán más de 40.000 puestos de trabajo directos, el 60% de la producción agrícola y el 80% del campo de Cartagena, y que incluso pondrá en riesgo el abastecimiento de agua para uso humano. 

Además de que Sánchez nos ha dejado sin AVE por su capricho político, y tiene el Corredor del Mediterráneo abandonado, ahora pretende dejar a 1,2 millones de viajeros sin transporte por ferrocarril con la injustificable decisión de cerrar la línea Murcia-Lorca-Águilas. La Región se convertirá en una isla ferroviaria, a pesar de que hay soluciones técnicas planteadas para evitar esta situación. Pero no es el único castigo al que nos tiene sometidos en materia de infraestructuras de transporte, ya que no hay avances en el Tercer Carril de la A7, en el Arco Norte o en la Autovía del Noroeste. 

El colmo del abandono de Sánchez con la Región de Murcia es su nula implicación en la regeneración del Mar Menor. Cero inversiones del Gobierno de Sánchez, que ha dejado en un cajón sin llave el Plan de Vertido Cero, la herramienta que solucionaría los problemas del ecosistema. Y especialmente grave es que el Ministerio de ‘imposición ideológica’ se haya desentendido, definitivamente, de la limpieza de los secos y fangos, a pesar de ser su competencia por ley.

Del mismo modo, el Gobierno de Sánchez ha provocado que en España haya ciudadanos de primera y de segunda dejando a la Región de Murcia a la cola en todos los repartos de fondos para hacer frente al covid19. Resulta, además, inconcebible que para la próxima distribución de fondos se haya permitido chantajear a las comunidades autónomas para que voten a favor, sin tan siquiera conocer los criterios. 

Y para terminar el presente curso político, y antes de irse de vacaciones, Pedro Sánchez ha convertido la reunión de la Conferencia de Presidentes en un auténtico paripé a su mayor gloria personal, sin más objetivo que la propaganda y la foto. Mientras agasaja a sus socios de Gobierno con prebendas, maltrata y castiga a la Región de Murcia, como ha quedado también de manifiesto en el reparto de las vacunas, en el que ha situado a nuestra comunidad en la cola, lo que impide avanzar en el proceso de vacunación al ritmo que nos habíamos marcado.

En suma, todos los españoles, pero muy especialmente los murcianos, están pagando muy caro el colchón de Sánchez en la Moncloa. Urge más que nunca que deje la presidencia del Ejecutivo y, sobre todo, dar paso al Partido Popular, en cuyo Gobierno, de la mano de Pablo Casado y Teodoro García Egea, la Región tendrá el peso que se merece y será tenida en cuenta en la toma de decisiones.