Opinión | Foro político

Antonio Espín

S.O.S Educación Región de Murcia

Más de 17 millones de euros regalados al marido de un alto cargo del Gobierno para gestionar la televisión pública, más de 7 millones anuales en exenciones a las empresas del juego, nuevas e innecesarias concesiones a la universidad privada-católica para suplir la insuficiencia de plazas que niegan a la pública, conciertos ilegales con colegios que segregan por sexos...

Antonio Espín

Antonio Espín

Tras la crisis de 2011, el PP asestó el mayor hachazo a la educación pública, con un recorte sin precedentes en profesorado, recursos y derechos, que dejó al sistema educativo en la cuerda floja. Aprovecharon el hastío de la población, extenuada por una situación económica asfixiante, para perpetrar un ataque infame a la base de nuestro Estado de bienestar.

Y con la misma maza pegan ahora, tras un año y medio de pandemia, saqueando los escasos medios que tiene nuestro sistema público regional de Educación.

Entonces tuvieron una feroz respuesta de la comunidad educativa, que se echó a la calle para defender lo que era justo. Y la misma encontrarán si continúan desvalijando nuestros centros de esta forma tan descarada y miserable.

Aprovechar estas difíciles circunstancias para cercenar derechos es una auténtica perversión. Pero esa es la marca PP y están haciendo gala de ello en el momento en el que la ciudadanía más necesita un merecido respiro. Aprovecharon el lógico miedo de las familias a la vuelta a las clases del pasado verano para implantar su fallido modelo semipresencial, y quieren aprovechar ahora el descanso veraniego para eliminar las escasas armas que habían dado a nuestros centros para luchar contra el virus. Sin profesores de refuerzo, con aulas minúsculas y masificadas y sin recursos que permitan cumplir las restricciones vigentes, será difícil garantizar que nuestros niños y jóvenes convivan en un ambiente educativo, sanitariamente seguro.

Equipos directivos, docentes, expertos y familias han salido en tromba para denunciar el despropósito de la consejera de Educación, que haciendo honor a su condición negacionista, se ha atrevido a decir, en plena quinta ola de contagios, que el virus es ya prácticamente inofensivo y que se plantea una vuelta normal a las aulas. No habrá, pues, refuerzos en las plantillas docentes y volverán a sacudirse las pulgas de lo que suceda dentro de los muros de nuestros centros. No habrá tampoco programas de refuerzo para el alumnado que ha sufrido en sus carnes la crudeza de la semipresencialidad y que ha dejado un 10% menos de titulados en Bachillerato y miles de alumnos descolgados del sistema o con carencias formativas graves. Por no haber, no hay siquiera, entrados casi en el mes de agosto, una planificación clara del curso, que quedará a expensas de la improvisación o de las ocurrencias de última hora, que hace un año supusieron un inédito e injustificado retraso del inicio de las clases.

Lo que sí hay, por mucho que lo nieguen, es dinero. El Gobierno de España lleva meses engordando las cuentas de la Región para hacer frente a esta crisis. Millones y millones enviados para que nadie quede atrás, que no sabemos en qué han empleado. Un impulso económico sin precedentes que López Miras y su banda de consejeros de medio pelo están gastando en todo menos en lo necesario. Más de 17 millones de euros regalados al marido de un alto cargo del Gobierno para gestionar la televisión pública, más de 7 millones anuales en exenciones a las empresas del juego, nuevas e innecesarias concesiones a la universidad privada-católica para suplir la insuficiencia de plazas que niegan a la pública, conciertos ilegales con colegios que segregan por sexos. Y así, un largo suma y sigue, en el que están despilfarrando el dinero que debería ir destinado a garantizar la calidad de nuestro sistema educativo público y a la seguridad de los centros.

En el PSOE lo tenemos claro. López Miras debe reunir ya a los representantes de la comunidad educativa, asegurar el mantenimiento, al menos, de los 1500 docentes de refuerzo Covid, como han hecho otros Gobiernos autonómicos, reducir las ratios y transferir a los Ayuntamientos el dinero para mantener los servicios extraordinarios de limpieza en los centros. Con esa base, y de forma urgente, debe planificar el próximo curso, conjugando con todo rigor la presencialidad 100% y la seguridad sanitaria de alumnos y docentes. De lo contrario, nos tendrán enfrente, en las calles y en las instituciones. No consentiremos ni un solo golpe más.