Si algo han demostrado las cooperativas en este último año y medio en un contexto de pandemia sin precedentes, es su capacidad para reinventarse, apoyarse en sus socios, tomar medidas de calado y resistir. El cooperativismo ha hecho gala de una resiliencia sin igual en estos tiempos convulsos en los que un gran número de empresas, desgraciadamente, se han visto obligadas a bajar sus persianas para no volver a levantarlas.

Desde Ucomur nuestra razón de ser siempre ha estado ligada al asesoramiento y acompañamiento de los emprendedores. Ayudamos a aquellos que tienen una idea, un proyecto, a hacerlo realidad. Por nuestras oficinas han pasado miles de personas con un sueño de futuro que hoy forman parte de una sociedad cooperativa exitosa. Pero vamos más allá.

Estamos en un punto decisivo para muchas empresas que se encuentran en este momento con grandes dificultades para continuar su andadura empresarial, especialmente ante el temor de que los Ertes puedan no continuar después de septiembre o diciembre. Algunas están al borde de la quiebra con la pérdida de empleos que ello supone, además del perjuicio para el tejido empresarial regional en su conjunto. No todo está perdido; se está demostrando que con una detección a tiempo de las dificultades que atraviesa un negocio, se puede intervenir para recuperarlo en manos de sus trabajadores.

Esta transformación empresarial, de empresa mercantil a sociedad cooperativa, nos ha permitido recuperar veintisiete empresas en lo que va de año. Esto ha sido posible gracias al equipo de expertos que Ucomur ha puesto a disposición, no solo de cualquier empresa que desee evaluar su viabilidad futura, sino también de la dirección general de Economía Social y Trabajo Autónomo de la Región de Murcia.

Porque es responsabilidad de todas las instituciones, organizaciones empresariales y sindicales, y agentes implicados remar en la misma dirección. Debemos aunar esfuerzos para alcanzar un fin común: que ninguna empresa tenga que cerrar en la Región de Murcia.

En este sentido, nos planteamos un objetivo y tres cuestiones que es necesario abordar. El objetivo: priorizar el mantenimiento de la empresa y de los empleos. En cuanto a las tres cuestiones, en primer lugar se debe propiciar una intervención a tiempo que impida el cierre definitivo de una empresa. Necesitamos detectar la situación de la empresa y en este sentido es fundamental la implicación absoluta de las Administraciones, en especial de la más cercana que son los Ayuntamientos. Si las alarmas se disparan en un estadio inicial de crisis, las probabilidades de salvar esa empresa aumentan y, por lo tanto, trabajamos con un mayor margen para su recuperación por parte de la plantilla de empleados.

En segundo lugar, es urgente la puesta en marcha de un sistema de garantías, tanto autonómico como estatal, que asegure que la deuda no pasa a los trabajadores durante la reconversión y que provea a éstos de ayudas económicas, asistencia técnica y asesoramiento para facilitar el inicio de una nueva etapa para la empresa, por supuesto analizando previamente su viabilidad futura.

Por último, se hace imprescindible la modificación de la Ley Concursal que, en ocasiones, dilata las transformaciones empresariales hasta un año, con la consecuente pérdida de clientela para el negocio en cuestión y la falta de confianza de antiguos proveedores. Cuanto antes puedan los trabajadores coger las riendas de la empresa, antes comenzarán a recuperar la actividad para sacarla a flote.

Así pues, estamos ante una fórmula que da resultados. Transformar empresas mercantiles en sociedades cooperativas está impidiendo la pérdida de cientos de empleos. Que los engranajes de esta transformación funcionen correctamente depende de todos y está claro que las instituciones tienen un papel fundamental. El nuestro, el papel de Ucomur, seguirá siendo el ayudar a construir los cimientos de un nuevo futuro empresarial basado en la cooperación y la unidad. El cooperativismo de trabajo aporta soluciones que facilitan la continuidad de la empresa en el futuro. Un futuro en el que se mantengan los puestos de trabajo y se sigan creando nuevos empleos de calidad, en el que el tejido empresarial de nuestra región se vea reforzado y resuene más allá de nuestras fronteras y en el que, a pesar de la Covid-19, hayamos aprendido a cooperar para resurgir.