Al anuncio de la vuelta a la presencialidad le faltan todas las tildes, como al escrito de presentación de la nueva consejera. Al más puro estilo de este Gobierno deslavazado, los anuncios educativos siguen llegando vacíos, faltos de consenso y sin criterio.

El PSRM lleva exigiendo desde el pasado verano una vuelta completa a las aulas, con todas las medidas sanitarias que garanticen la seguridad del alumnado y del personal que trabaja en los centros, como hicieron desde el primer momento el resto de Comunidades autónomas. Lo hemos requerido, sin éxito, durante más de siete meses en los que nuestro alumnado ha perdido desde un día de clase a la semana hasta la mitad de su horario lectivo. Lo hicimos el pasado mes de julio con una propuesta de plan de vuelta segura que el Consejo Escolar de la Región nunca debatió ante el silencio cómplice de López Miras. Lo hicimos con una moción en la Asamblea Regional que fue aprobada por mayoría en el mes de noviembre. Lo hemos hecho con diversas iniciativas parlamentarias y en los plenos municipales. También participando en todas las manifestaciones de la comunidad educativa. Pero nada de esto ha bastado para que el Gobierno de la vergüenza reculara en su tremendo error y devolviera el derecho de asistir a clase a diario que ha arrebatado a nuestros niños y jóvenes durante la práctica totalidad del curso.

Precisamente para eso envió el Gobierno de España una cantidad ingente de millones a la Región, que López Miras empleó en tapar agujeros y no en lo realmente importante, el futuro de nuestros menores.

Ahora, a un mes de finalizar las clases, anuncian que todos los niños de Infantil y Primaria volverán a sus aulas, como si nada hubiese pasado. Sin desdobles, sin reducción de ratios, sin contratar más docentes, sin medidas sanitarias adicionales, sin refuerzos educativos, dejando en evidencia su falta de criterio y su manifiesto engaño a la ciudadanía durante todo este tiempo. Un viaje para el que no hacían falta alforjas.

Lo peor es que este movimiento, que puede parecer improvisado, lleva cociéndose en San Esteban desde septiembre. En su afán por desmerecer la inteligencia de la ciudadanía, pensaron de forma maquiavélica que, volviendo a la presencialidad las últimas semanas, se nos olvidaría que durante el resto del curso han perpetrado un ataque sin precedentes a los derechos educativos de nuestro alumnado. Y que, al parecer, continuarán perpetrando al alumnado de Secundaria, que se ha quedado fuera del juego.

Siguen pensando que este es su cortijo y que gozan de total impunidad.

Pero se les olvida que son decenas de miles las familias que están pagando el pato de su incompetencia, de su profunda falta de escrúpulos, y que esta vez no les perdonarán. Llevan meses sufriendo la imposibilidad de conciliar en estas condiciones, partiéndose en dos para que el futuro de sus hijos no se oscurezca por la nefasta gestión de un presidente mediocre al que solo le importa continuar en el sillón, cueste lo que cueste.

Y es que, nuestro alumnado no solo ha perdido clases, también rutinas de estudio, interés por aprender y motivación. Ha perdido nivel educativo y ha sido agraviado con respecto al resto de estudiantes españoles. Muchos de ellos se han quedado en el camino y a otros muchos les costará remontar. Y esto lesionará, sin lugar a dudas, su futuro y el de nuestra tierra.

Y por este desastre, ¿quién asumirá responsabilidades? Es obvio, nadie. Si no las han asumido por ejecutar el mayor ataque a nuestra democracia corrompiendo nuestras instituciones, mucho menos lo harán con esto que, para ellos, es un asunto menor. De ahí que, no solo no hayan pedido perdón a la comunidad educativa, a la que han maltratado sin piedad, sino que ni siquiera han planificado medidas de compensación para el alumnado, ni pretenden reforzar nuestro sistema educativo público para paliar las terribles consecuencias de esta negligente decisión. Por no hacer, ni siquiera han elaborado los presupuestos más necesarios de nuestra historia reciente.

Sus esfuerzos están en otras lindes. En mantener a toda costa el Gobierno, aunque para ello tengan que entregar la Educación a la extrema derecha, a los que claman contra los menores no acompañados, se manifiestan públicamente antivacunas, homófobos y machistas y se enorgullecen de querer implantar la censura en las aulas.

Este es el nivel.

Pero no abandonaremos la lucha. El PSOE sigue defendiendo la necesaria presencialidad para todos, con todas las garantías. En eso hemos estado desde el principio y en eso seguiremos, ojo avizor, hasta el final.