Las ratas han vuelto. Y si no han tornado, porque nunca se fueron, siguen haciendo de las suyas para sacar rédito y disponer a su antojo del Gobierno local. Ya lo dijo el que fuera líder de la Croem, que habló del Palacio Ribereño y de las cloacas que en él habitaban, llenas de roedores. Incluso, llegó a hablar de ‘gente mafiosa’. También una concejala del exalcalde Cámara se despidió hablando de la cueva de ladrones. Todo al final converge en el mismo punto, el poder y su abuso.

Cuando Cámara se marchó, los populares tenían la oportunidad de renovarse y hacer las cosas de otra manera. Sin embargo, lo vivido esta semana con el espionaje al concejal de Fomento y primer teniente de alcalde, Mario Gómez, de Cs, hace pensar lo contrario. El PP se ha hecho con un vídeo, que se ha viralizado por whatsapp, en el que se ve al líder local de los naranjas con una periodista hablando en plena calle.

Un encuentro casual sobre el que han hecho un relato falso acusando al político de filtrar documentos secretos, relato que les ha servido para poner una denuncia en los tribunales contra Gómez por infidelidad en la custodia de documentos. En base a esa acusación le piden a Cs su cabeza. Una operación de una torpeza supina que genera muchas preguntas e interrogantes que ponen encima de la mesa las dudas sobre si las ratas nunca se fueron.

¿Ha contratado el PP de La Glorieta un detective para espiar a sus socios de Gobierno y, en particular, a Mario Gómez? ¿También se está espiando a miembros de la oposición, algunos de los cuales sospechan que les han sido chequeada sus cuentas bancarias? Y todo eso, ¿se está sufragando con fondos públicos? Otro interrogante: si no es cosa del PP, ¿quién está haciendo ese seguimiento a Gómez? ¿Acaso Villarejo, el campeón de las grabaciones, vive ahora en Murcia y se dedica a lo propio? Si el encargo es de fuera de La Glorieta, ¿se está espiando también al alcalde Ballesta y a otros concejales populares del Gobierno? ¿También se están haciendo seguimientos a periodistas que cubren la información municipal y con qué objetivo, para presionarlos?

A estas alturas todo el mundo sospecha de todo el mundo, pero hay una verdad incuestionable. El partido mayoritario en La Glorieta no ha explicado de dónde ha sacado el vídeo o quién se lo ha enviado. En caso de que ellos no supieran nada del seguimiento que se hace a sus socios de gobierno, ¿no deberían haber abierto una investigación sobre ese grabación al entender que se estaba vigilando a una parte del Gobierno, algo muy grave, y ponerlo en conocimiento de la Policía? ¿Por qué no lo hicieron y lo utilizan para denunciarlo e intentar dinamitar el pacto de gobierno?

Muchos interrogantes sin respuesta, como tampoco ha obtenido, de momento, respuesta alguna por parte de los populares, más allá de un comunicado en el que hablan de lugares comunes (todo se hizo conforme a los informes técnicos, etc), las posibles irregularidades de los contratos que está investigando la UDEF por encargo de la Fiscalía. El Ministerio público sospecha que se ha vulnerado la Ley de Contratos del Sector Público en Cultura, Turismo, Servicios Generales y Descentralización, una hipótesis que coincide en algunos aspectos con el informe de la Intervención Municipal en el que se refleja que el ayuntamiento de Murcia hizo más de 20.000 contratos menores en un año por valor de casi cuarenta millones y en el que se da cuenta de distintas irregularidades.

Lo vivido esta semana recuerda a la novela ‘1984’, de George Orwell, donde un Gran Hermano lo controla todo y donde existe la Policía del Pensamiento. Y una habitación en la que hay ratas para acallar a los disidentes. Quizás las de la Glorieta son herederas de aquellas. Por nadie pase.