12 de enero de 2021
12.01.2021
La Opinión de Murcia
El blog del funcionario

Que Filomena no nos impida ver el bosque

11.01.2021 | 21:57
Que Filomena no nos impida ver el bosque

Si algo nos está enseñando la pandemia y Filomena, es la necesidad de tener servicios públicos fuertes, eficaces y eficientes; ya solo falta que la clase política dirigente esté a la altura de los cientos de miles de empleados públicos, para que la sociedad no nos siga viendo como un problema, y sí como una parte fundamental de la solución.

De nada sirve que una enfermera se vaya andando siete kilómetros por la nieve a su hospital para echar una mano a sus compañeras, que bomberos estén en la puerta de sus parques sin poder atender las llamadas, o que miles de profesionales sanitarias estén dispuestas a poner vacunas a destajo, si no existe la más mínima capacidad de gestión, organización y planificación.

Es evidente que ningún país va a adquirir camiones quitanieves, vehículos orugas, o contratar a centenares de personas mientras esperamos que dentro de décadas vuelvan a caer copos de nieve hasta las rodillas, pero nos equivocaremos si la lectura que se hace de Filomena o de la pandemia es así de simple. Los expertos llevan años advirtiéndolo: vendrán más ´filomenas' y pandemias. 

Filomena es una prueba más de que la emergencia climática lleva años instalada en el mundo, y que en España la estamos sufriendo de manera virulenta; basta recordar las lluvias torrenciales que se han convertido en parte de nuestra cotidianidad, los episodios de calor extremo, o los periodos de sequía que siguen amenazando, cada día más, al levante español.

Al margen de que los españoles seamos una sociedad irresponsable, como muchas otras, la Agencia Española de Meteorología, a través de los medios de comunicación y redes sociales, llevaban días advirtiendo que estábamos en alerta roja, y que por lo tanto, se evitaran desplazarse, y nosotros como el que oye llover; o en estos días post-filomena, que nos pedían que nos quedáramos en casa ante el riesgo que supone salir, ya que incluso podrían colapsarse aún más las puertas de urgencias de los hospitales, la respuesta de la gente fue clara: las colas de coches para ver la nieve se multiplicaban como si no hubiera un mañana.

El Gobierno de España, y no otro, debe liderar, con la experiencia adquirida en estos últimos meses, Planes Nacionales contra Catástrofes y Pandemias.

La Unidad Militar de Emergencias, por ejemplo, se ha demostrado que cumple un papel clave en la prestación de ayudas en estos casos, por lo tanto, no solo hay que ampliarla, sino reforzarla territorialmente. Otro de los aspectos positivos que nos ha traído esta crisis es la capacidad orgánica y funcional de cientos de miles de empleados públicos, desde médicos a celadores, de administrativos a policías, de técnicos a auxiliares, donde han demostrado el por qué es más necesario que nunca tener un sector público profesional. ¿Por qué no se ha tirado de cientos de miles de funcionarios para hacer de rastreadores? ¿Por qué en Murcia no se habilitó desde abril un pabellón donde centralizar con personal propio y con una mínima formación, cientos de rastreadores por municipios?

Por el contrario, la realidad nos ha desnudado en demasiados aspectos al sector público. La descoordinación entre administraciones públicas ha sido a veces grotesca, no ha existido ni tan siquiera la ´buena fe', que se supone debería primar en estos aspectos, y que así queda reflejado en las propias leyes. Ha habido gobiernos que han legislado aprovechando la pandemia para favorecer intereses empresariales, sin importar siquiera el medio ambiente, se han opuesto sistemáticamente a cualquier decisión por el simple hecho de ser gobiernos de color político diferente, incluso a veces se ha recurrido al insulto y a la descalificación, llegando de manera mezquina a echar muertos encima del escenario político, y para ello, no se han escatimado noticias falsas (fake news) y montajes fotográficos.

Es imposible que con gente inexperta, sin oficio y la mayoría sin conocimientos, al mando de un transatlántico, sepan navegar cuando llegan olas gigantes. Llevar un buque de estas dimensiones en una piscina o en el Mar Menor es fácil, hasta un niño podría hacerlo, pero cuando uno está en altamar, con marejada y mar de fondo, se notan demasiado las deficiencias.

Todos deberíamos hacernos un par de preguntas muy fácil de responder: ¿Pondría usted al frente de las cuentas de su casa a los actuales dirigentes políticos? ¿Pondría usted a la actual presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, para dirigir su empresa?

El Sector Público tiene un grave problema de gestión, y la única solución pasa por empezar a apostar por la transparencia, la formación y la rendición de cuentas; mientras esto no ocurra, seguiremos dejando a la gente tirada en medio de la M-40, teniendo vacunas en el congelador mientras suben los contagios y las muertes, tomando medidas dando palos de ciego, llamando criminal e ilegítimo a un gobierno elegido en las urnas democráticamente, eso sí, al mismo tiempo que siguen cerrando restaurantes, (los salones de juego son intocables), permitiendo que se llenen los centros comerciales de gente, y muriendo gente en las puertas de unos hospitales que llevan días lanzando un S.O.S.

La portavoz del gobierno regional, y lideresa de un partido en descomposición, se alegra en las redes sociales que se han afiliado cuarenta nuevas personas a un partido que si quitas cargos públicos, familiares y amigos, entran todos en un taxi. 

Este es el nivel. 

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