09 de enero de 2021
09.01.2021
La Opinión de Murcia

El estornudo que viene

El estornudo en sí es un acto reflejo fisiológico propio del ser humano y de algunos animales que encierra creencias y supersticiones que tratan de explicar sus causas y efectos

08.01.2021 | 20:12
El estornudo que viene

Ya ha llegado también a la cálida Región de Murcia el invierno, dejando su manto de nieve sobre las tierras del Noroeste, de la mano del Nuevo Año en el que se entretejen la sensación del día de la marmota y la confianza de los más optimistas en que el 21 será el año del reencuentro, de los besos y abrazos aplazados, para quienes salgamos incólumes de la que aún nos espera. En medio, los más cautos y moderados, y en un extremo los imprudentes y los negacionistas.

La realidad inmediata es que se cierne sobre nosotros la amenaza de la gripe en sus múltiples variantes, y que los fríos traerán como consecuencia lógica por los contrastes de temperaturas el típico resfriado estacional con su congestión nasal, toses y estornudos como reacción de defensa de nuestro cuerpo a una infección vírica, defensa que en estos momentos está clasificada como arma de potencial destrucción masiva. No es extraño ver a quien, ante la inminencia del involuntario estornudo, se levanta la mascarilla para dejarle vía libre, y tampoco ha terminado de asentarse entre la población una costumbre que hace ya siete años me sorprendió en mi estancia en la neoyorquina Ithaca por lo que para mí tenía de insólita: la de estornudar o toser sobre la manga en el improvisado nido de la flexión del brazo para evitar su dispersión en forma de repentina ducha que más de una vez todos hemos sufrido ante la incontinencia sorpresiva del estornudador de turno.

El estornudo en sí es un acto reflejo fisiológico propio del ser humano y de algunos animales que encierra creencias y supersticiones que tratan de explicar sus causas y efectos.

Hay tablillas ugaríticas en las que se hace referencia al estornudo, y en sumerio vemos que, al igual que el esputo, guarda valores mágicos y es usado con fines maléficos por brujos y hechiceras, gesto que se mantiene hoy en día como señal de desprecio, despojada de la conciencia de su origen.

Tanto los egipcios como los griegos consideraban que los estornudos eran uno de los medios de los que usaban las divinidades para hacer advertencias a los mortales. Dependiendo del momento del día en que se estornudase se consideraban de buen o mal augurio (por lo general era buena señal si se producía el estornudo por la tarde y mala por la mañana, pero era pésima si el momento de estornudo era al levantarse de la cama o de la mesa. Por otra parte, estornudar hacia el lado izquierdo era positivo y negativo hacerlo hacia la derecha. Y el hecho de que un dios estornudara se consideraba señal de asentimiento y por tanto favorable. En el canto XVII de la Odisea el estornudo de Telémaco resulta un pésimo augurio para los pretendientes, premonitorio de su inminente matanza a manos de Ulises.

Ante el estornudo, es común que quienes están presentes emitan una fórmula que pretende ser apotropaica, esto es, protectora y conjuradora del mal. Así, los griegos, como ya indica Homero, solían decir «Vivid» o «Que Júpiter te conserve». Los romanos exclamaban «Salve», y los cristianos se sirvieron del nombre de Jesús, o bien de la tríada de Jesús, María y José, o incluso del propio nombre de Dios, sin duda por no considerar que en este caso la invocación fuera en vano.

Pero el acto de estornudar no implica necesariamente enfermedad. Hay otros muchos motivos que lo provocan, como la respuesta a estímulos tan variados como el deseo sexual: la llamada «rinitis de la luna de miel», que según estudios médicos afecta a algunas personas, especialmente mujeres, que entran en una espiral de estornudos cuando se excitan sexualmente o piensan en practicar sexo.

Otros factores que acostumbran a provocar el estornudo son las alergias, la luz brillante (estornudo fótico), la inhalación de sustancias irritantes de la mucosa nasal como la pimienta, o la sensación de saciedad.

Cuando estornudamos se producen secreciones en las que viajan micropartículas expelidas (gotas de Flügge) capaces de recorrer hasta ocho metros de distancia a una velocidad de aproximadamente 70 km/h. Es en esas gotículas, que también se expulsan al toser, reír, cantar, e incluso al respirar y hablar, donde viaja el virus en las personas infectadas.

No es raro en estos tiempos advertir gestos de reprobación o molestia ante la emisión de un estornudo, que no siempre es posible reprimir, especialmente si se produce en un espacio cerrado. Es deseable tener la precaución de cubrirse la boca y la nariz con un pañuelo o, en su defecto, buscar el refugio de la parte interna del codo. Los más precavidos pueden hacerse con un escudo protector de estornudos portátil, de los que ya provee el mercado, por si las moscas? Por cierto, también la presencia de estos u otros insectos provocar el anatematizado aaaatchíssss.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook