26 de diciembre de 2020
26.12.2020
La Opinión de Murcia

Aquí no hay quien viva

25.12.2020 | 20:49
Aquí no hay quien viva

 

No miraba nunca por la mirilla. El ascensor acabó con el murmullo del habla, los pasos o del azezo propio de un cuarto, que podrían despertar su curiosidad.

Tampoco asistía nunca a las segundas convocatorias de las juntas de vecinos. Ni, por supuesto, a la primera, cuyo sentido desconocía.

Por no asomar la cabeza, apenas cruzaba palabra con sus vecinos. Y de su nombre tan sólo sabía cuando, en los tiempos en los que había correspondencia, alguna carta equivocada acababa en su buzón.

El covid lo cambió todo, incluida su ventana del comedor, que se convirtió en un pequeño balcón. Una atalaya desde la que vislumbró no solo la anhelada calle, en los días más duros del confinamiento, sino también a aquellos con los que compartía edificio. A los aplausos, trufados con Resistiré, siguieron la ruptura del anonimato y, con las 20 horas rompiendo los días y noches interminables, los planes para, una vez que se abriera la puerta, celebrar un encuentro vecinal al aire libre.

Se prorrogó la posibilidad de pisar el asfalto, pero las palmas y la mirada de su vecina del rellano se fueron acompasando.

Ella, como urbanita, también guardaba la distancia voluntaria que dictaba la modernidad. Pero, aun sin quererlo, percibió con el tiempo que en la puerta de enfrente ya no vivía un matrimonio. Ya no se oían las discusiones que rompían su monotonía junto al sofá, en el comedor contiguo. Tampoco los portazos. A la ventana-balcón sólo salía él, por lo que, con seguridad, no había ninguna otra persona más en el piso.

Él, despistado, también sabía que la paz que se filtraba por los resquicios del 4º B, contrastado con su sonrisa, no podía corresponder más que a una mujer propia de estos tiempos de rupturas.

El anuncio de la lotería les unió aún más. No tocó nada en los décimos que compartió toda la comunidad.

Pero los del cuarto comieron juntos ayer en Navidad, pues su amor impregnó de música y risas todos los muros, y lo que nadie sabe es que pasaron la mejor nochebuena que recuerdan.

Felices fiestas.

 

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook