06 de diciembre de 2020
06.12.2020
La Opinión de Murcia
Las llaves del reino

La iglesia, hospital de campaña

05.12.2020 | 21:13
La iglesia, hospital de campaña

El teólogo estadounidense William T. Cavanaugh publicó en 2016 un libro que marca un hito en la comprensión de la Iglesia como lugar político donde construir la paz: Hospital de campaña. El compromiso de la Iglesia con un mundo herido. Esta misma expresión, hospital de campaña, ya había sido utilizada en 2014 por el papa Francisco para referirse a la Iglesia. En medio de un mundo que sufre, la Iglesia ha de ser ese lugar donde poder acoger a cuantos andan cansados y agobiados, ese lugar donde se dan relaciones de fraternidad y donde el ser humano es tratado con la dignidad que merece. Se trata de una expresión política, pero no de una política partidista o de toma de partido ideológica, sino de una política en el sentido más amplio del término. La Iglesia debe ser el lugar de construcción de un mundo nuevo, de relaciones distintas, donde lo importante es lo que somos y lo que necesitamos, lo que compartimos y lo que anhelamos. Este es el sentido que tuvo desde el comienzo, ya en los tiempos de las primeras comunidades tras la ejecución de Jesús en Jerusalén, pues vivían expresando ese nuevo mundo que el mismo Jesús había señalado con su vida, por el que murió y en el que resucitó.

Las primeras comunidades fueron lugares de contraste con el mundo circundante (Gerhard Lohfink). Sus valores estaban en oposición a los que se vivían en el Imperio y eso llevó a ser mal vistas en muchos lugares, incluso a la persecución. La experiencia cristiana no es meramente una religión, es un estilo de vida (Christoph Theobald) que impregna toda la existencia, desde la ética hasta la política, por eso es también una religión, pero una religión transversal, en la que caben todas las religiones, todos los credos, todas las fes, mientras se respete lo esencial de la experiencia cristiana: el amor y respeto a la vida como expresión del don de Dios y el amor al prójimo como experiencia transcendente.

Esta es la verdadera y única política que puede construir un mundo nuevo. Por eso, la Iglesia, las iglesias, son el lugar donde experimentar el Reino de la paz y la justicia. Por eso, cuando la Iglesia, las iglesias, no transparentan esta realidad, y esto sucede demasiado a menudo, por desgracia; cuando la Iglesia se muestra públicamente defendiendo ciertos intereses que podrían ser legítimos en otra institución, pero no en quien tiene la mirada puesta en los últimos; cuando la Iglesia escandaliza por sus tomas de posición particulares, entonces abandona el proyecto inicial de ser el lugar donde todos y todas podemos encontrar la paz y sentir la esperanza de que otro mundo es posible, más allá de nuestros mezquinos intereses y las debilidades que nos acechan constantemente.

La Iglesia debe ser un hospital de campaña, no solo porque atienda caritativamente a toda persona necesitada, sino principalmente porque es el lugar donde poder vivir la paz en medio de un mundo herido. Si no lo es debe esforzarse por serlo.

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