02 de diciembre de 2020
02.12.2020
La Opinión de Murcia
Desde mi picoesquina

Olvidado pueblo Saharaui

Para desgracia de nuestro pueblo hermano saharaui, el PSOE, principal partido del Gobierno, va a continuar sin molestar a Mohamed VI

01.12.2020 | 21:27
Olvidado pueblo Saharaui

Tras 29 años de una paz sostenida entre alfileres, la tensión ha vuelto al Sáhara Occidental. El pasado día 21 varios activistas saharauis bloquearon una vía comercial en Guerguerat, un paso situado en zona desmilitarizada controlada por el Frente Polisario que conecta Mauritania con aquel territorio y con Marruecos. Los saharauis afirmaron que Rabat violó el acuerdo firmado con la ONU. Pasados unos días, Marruecos decidió enviar efectivos militares y se registró un intercambio de disparos entre ambos bandos.

Para aproximarnos, siquiera sucintamente, a las raíces del conflicto que enfrenta a Marruecos con el Frente Polisario, hay que recordar que ya en 1961 la ONU creó el Comité Especial de Descolonización para impulsar el proceso de autodeterminación de los muchos territorios no autónomos que todavía quedaban en el mundo, categoría en la que entraba de lleno el Sáhara Occidental. A día de hoy, ocupado por Marruecos, el Sáhara Occidental sigue siendo considerado colonia por el Comité de Descolonización de la ONU, y España tiene aún el estatus de potencia administradora.

En el siglo XIX, en plena fiebre del expansionismo colonial en Europa, España necesitaba ´poner los pies´ en África a medida que perdía su influencia en América. Atraído por sus recursos naturales, nuestro país comenzó su penetración en el Sáhara Occidental tras la Conferencia de Berlín de 1885. La explotación pesquera fue uno de los primeros objetivos en este territorio. Tras un acuerdo de fronteras con Francia, en 1934 se inició la ocupación efectiva tras la firma de un sometimiento por parte de las tribus saharauis. El territorio llegó a tener el estatus de provincia española a partir de 1958. Se calcula que unos 20.000 españoles vivieron en el Sáhara.

El 14 de noviembre de 1975, con un Franco agonizante, España decide abandonar a su suerte a su colonia. Juan Carlos I, que ocupaba la jefatura de Estado interina, obsesionado con llegar a reinar, se alinea con el complot preparado por la CIA para la cesión del Sáhara a Marruecos, país con el que EE UU deseaba mantener una relación privilegiada, pues no sólo ocupaba (y ocupa) una zona de alto nivel geoestratégico (en el eje Canarias-Estrecho-Baleares), sino que la potencia americana quería controlar los ricos recursos minerales del territorio. Si a eso se suma la presión de la ONU para acabar con la colonización y la de los países vecinos del Sáhara (Marruecos y Mauritania) que reclamaban esa región, tras la Marcha Verde España firma con Marruecos y Mauritania, en la fecha arriba citada, el Acuerdo de Madrid, que preveía un referéndum de autodeterminación, y retira sus fuerzas militares del territorio.

Esos dos países se reparten el Sáhara, quedándose la mayor parte Marruecos. Tras ese acuerdo, el Frente Polisario proclamó la República Árabe Saharaui Democrática y declaró la guerra a sus vecinos. Mauritania, país que tiene estrechos lazos históricos y culturales con el pueblo saharaui, acabaría retirándose de la zona. La guerra se prolongó hasta 1991, cuando entró en vigor un alto el fuego. Fue entonces cuando la ONU aprobó una resolución que establecía el calendario del plan para el referéndum y la creación de la MINURSO (Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum en el Sahara Occidental). La fecha se fijó para el 26 de enero de 1992. Nunca se cumplió. El problema era determinar los votantes, pues Marruecos exigía, para su celebración, la inclusión de ciudadanos marroquíes en el censo, petición rechazada por el Frente Polisario.

Al día de hoy, el 80% del territorio del Sáhara Occidental está ocupado por Marruecos, que sigue planteando una autonomía bajo su soberanía, mientras que el Frente Polisario no ceja en su empeño de celebrar ese referéndum de autodeterminación. En los campos de refugiados de Argelia hay hoy en día una población de unas 140.000 personas.

Los sucesivos Gobiernos españoles, con matices (incluidos los del PSOE), han adoptado una posición de plegarse a los intereses marroquíes. A la izquierda del PSOE, sin embargo, siempre ha habido voces críticas. En una entrevista en Telemadrid, en noviembre de 2010, el fallecido Julio Anguita recordaba la vergonzosa claudicación de España ante Marruecos y su responsabilidad hacia el Sáhara como potencia colonizadora, acusaba a EE UU del impulso de la Marcha Verde, advertía de la penetración de los intereses franceses en la zona, en disputa con EE UU, y denunciaba que no menos de doscientos millones de euros iban a parar a los bolsillos del monarca alauita.

Respecto al PSOE, el viraje de este partido en relación con el conflicto del Sáhara es notorio. El 14 de noviembre de 1976, justo un año después del Acuerdo de Madrid, Felipe González, entonces secretario general, viajó a los territorios liberados del Sáhara Occidental. Declaró que «para nosotros [PSOE] no se trata ya del derecho de autodeterminación, sino de acompañaros en vuestra lucha hasta la victoria final [?] convencidos de que el Frente Polisario es el guía recto y que vuestra República democrática e independiente se consolidará y podréis volver a vuestros hogares». (rebelion.org, 18 noviembre de 2020).

Tras esas palabras, Felipe, que fue presidente del Gobierno durante catorce años, no volvió a mover un dedo por el Sáhara; antes bien, estrechó sus relaciones con la monarquía alauita (veraneó en un palacete de Tánger valorado en 2,5 millones de euros). El presidente José Luis Rodríguez Zapatero tampoco hizo nada y se mantuvo poco firme con Marruecos ante la huelga de hambre de la activista Aminatu Haidar, detenida y expulsada de El Aiún en 2009.

Item más: en 2015, la entonces presidenta andaluza, Susana Díaz, impidió a Diego Valderas (IU) viajar a los campamentos saharauis, mientras que, en 2018, el ministro de exteriores, Josep Borrell, se negó a la celebración en el Congreso de un debate sobre el Sáhara. (Cuarto Poder, 17-11-2020).

El Gobierno actual, a preguntas del senador y responsable de Relaciones y Política Internacional de EH Bildu, Gorka Elejabarrieta, sobre la posición española respecto al Sáhara, contestó (cosa que no es cierta) que «España no figura como potencia administradora en la lista de territorios no autónomos de Naciones Unidas».

Para desgracia de nuestro pueblo hermano saharaui, el PSOE, principal partido del Gobierno, va a continuar sin molestar a Mohamed VI. Tras el reciente viaje del ministro del Interior, Grande Marlaska, en visita a su homólogo marroquí para tratar la crisis migratoria de Canarias, es fácil intuir ciertas presiones (¿chantaje?) del titular de Interior marroquí para conseguir de España ciertas ventajas a cambio de una eventual contención de los flujos migratorios por Marruecos y el silencio español sobre las tropelías marroquíes en los territorios ocupados. Incluido en ese silencio la brutal represión (con detenciones arbitrarias, torturas, ocupación y destrucción de viviendas, etc.) que sigue ejerciéndose por las fuerzas de seguridad marroquíes sobre los activistas saharauis.

Esperemos que las presiones, desde la calle y desde otras instancias, sobre el Gobierno marroquí para el respeto de la legalidad internacional y de los Derechos Humanos haga reaccionar al Gobierno español y pueda revertirse esta situación. Y quien mejor puede hacerlo desde dentro del Gobierno es Unidas Podemos. El olvidado pueblo saharaui, nuestro pueblo hermano, espera ese gesto nuestro.

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