18 de octubre de 2020
18.10.2020
La Opinión de Murcia
Salud & Rock'n'Roll

Los abrazos prohibidos

No puede ser que la política pueda ante los derechos fundamentales, como es la Sanidad

17.10.2020 | 19:48
Los abrazos prohibidos

Es el día de la marmota, un domingo más nada cambia, seguimos en el bucle, sigue el ruido, la clase política sigue a lo suyo, descalificarse en un pulso eterno, en el que nadie gana y nosotros seguimos perdiendo.

Lo que nos viene por delante me da pavor, y la palabra más escuchada es incertidumbre. Mientras nada pasa, nuestra vida sigue, he vuelto a Madrid con resaca de lo vivido días atrás, he estado en silencio, hasta que unas palabras me han hecho sonreír y pensar que todo ha merecido la pena y les explico porqué. Después de la publicación de mi articulo la semana pasada en el que me abrí en canal ante ustedes, y tras darle muchas vueltas, pensé que me había equivocado al exponerme tanto, hasta que a través de este periódico recibí el mensaje de Rosa, que cito textualmente: «Buenas tardes, hemos encontrado este artículo y nos gustaría hacerle saber a la autora que le ha servido de muchísimo apoyo a cientos de familiares de afectados de Degeneración Lobar Frontotemporal / Demencia Frontotemporal porque cada testimonio lo compartimos entre nosotros, como asociación de afectados, nos hace sentir menos solos.

Agradecer enormemente al periódico por hacerse eco de la enfermedad que, al no ser un tema de actualidad ni conocido e, incluso, confundido, pasa desapercibido y nadie nos da voz. Graciasssssss».

Se pueden imaginar que antes de terminar de leerlo ya estaba llorando y a la vez me sentía feliz de haber podido ayudar o que escribir algo tan difícil para mí, había servido para que otras personas que viven lo mismo se sientan menos solas. Gracias a este periódico por darme la oportunidad de conocer a Rosa, una luchadora que lleva años sin tirar la toalla, luchando con la enfermedad, cuidando y a la vez luchando con las administraciones públicas. Lleva años intentando ponerse en contacto con el Ministerio de Sanidad, pero siempre hay una excusa, cuando parece que hay una luz al final del túnel y la citan en el Ministerio, algo pasa; hay una dimisión, o un cambio de color político por las elecciones, le anulan la cita y todo vuelve a empezar. Rosa lleva años pidiendo la regularización de la Neuropsicología, como única herramienta diferencial de las enfermedades mentales para las que no hay diagnóstico precoz. Ratio óptima de neurólogos en todas las comunidades autónomas, y consolidar la unidad de deterioro cognitivo y de conducta, tal y como dispone la Sanidad privada. Mientras en la Sanidad pública no se diagnostica hasta alcanzar la fase de demencia, sino se muere antes el paciente por las múltiples patologías que dicha enfermedad desarrolla.

Esto es lo que viven muchas familias en nuestro país, sin que sus familiares puedan recibir la atención necesaria, imaginen que les pasa a ustedes o a alguien de su familia, como nos ocurre a muchos. Me siento impotente y no puedo dejar de pensar en el desgaste de Rosa y tantos familiares que necesitamos ayuda. No puede ser que la política pueda ante los derechos fundamentales, como es la Sanidad. No puede ser que cuando hay un cambio de color político en el gobierno, todo cambie porque sí, solo porque lo hizo un adversario político. No puede ser que desde hace diez años el recorte en Sanidad pública haya sido de un 11,21%. Y no me busquen porque no me van a encontrar, son culpables todos los partidos políticos que han estado en el gobierno, nacional o autonómico, los que son responsables de la precariedad de nuestro sistema sanitario.

Se imaginan que si ya era difícil luchar y exigir mejoras sanitarias antes de la pandemia, ahora, todo lo que no sea covid queda en segundo plano, las operaciones se retrasan, todo el personal está para atender al maldito bicho que nos arrasa en este fatídico 2020. Pero la vida sigue, y por desgracia las enfermedades también y no es posible que haya personas que no encuentren cita médica a tiempo y tengan que esperar meses para ser atendidos por otras causas diferentes al covid. La Sanidad pública está agotada, sobrecargada, muchos de nuestros sanitarios tendrán que recibir terapia por estrés post traumático, por la tensión y el exceso de trabajo al que están sometidos. Los pasados años de tijera en estos tiempos pandémicos han destapado la precariedad del sistema, la falta de recursos y personal en nuestro país.

66.771 sanitarios se han contagiado por covid desde que empezó la pesadilla y 63 han fallecido. Aún recuerdo cuando salíamos a los balcones a aplaudirles, las calles estaban desiertas y teníamos miedo, eran nuestros sanitarios los que estaban viviendo en primera persona un horror jamás visto en este siglo... y ahora debemos avergonzarnos de lo poco que los hemos cuidado y los estamos cuidando, empezando por parte de la sociedad y su falta de civismo, que piensan que esto es una broma y que no va con ellos; hasta los políticos, que están más preocupados de sus egos y luchas partidistas, y no se preocupan de reforzar la Sanidad, contratando más personal, aliviándoles y protegiéndoles. Plantillas, gasto sanitario y atención primaria, necesitan ser cuidadas por nuestras administraciones, todos sabemos que las competencias sanitarias, dependen de las autonomías y la mayor parte del gasto público que se destina al sistema nacional de salud es gestionado por las comunidades autónomas, así que no me vale echar las culpas de todo al gobierno central, no me vale llorar y llorar quejándose de falta de financiación, cuando la que tenemos no se gestiona en lo importante, más personal en hospitales, centros de salud y residencias.

Les llamamos héroes, palabra que significa 'personas que se distinguen por haber realizado una hazaña extraordinaria especialmente si requiere mucho valor'. Y vaya si han tenido y tienen valor, vaya si han hecho una hazaña extraordinaria, salvando vidas, poniendo en riesgo la suya. Y por este motivo el pasado viernes recibían el premio Princesa de Asturias a la concordia, por su «heróico espíritu de sacrificio, teniendo un comportamiento ejemplar y convertirse en un símbolo». Emocionante momento protagonizaban Teresa López Pernía, madre de una de las sanitarias fallecidas con 28 años, y, junto a ella, limpiadoras, celadores, enfermeros, técnicos de emergencias, médicos y farmacéuticos, en pie, recibieron este merecidísimo premio; pero les confieso que mientras veía la ceremonia, pensaba que quizás ellos preferirían más apoyo institucional y ciudadano. Premios y reconocimientos de tanto prestigio internacional son necesarios, por supuesto, pero con los premios, nuestro personal sanitario no va a descansar más, ni se va a descongestionar la atención sanitaria de manera milagrosa. Han sido portada de los periódicos, pero nuestra sociedad seguirá comportándose de manera irresponsable, llamenme pesimista, las UCI volverán a saturarse porque ya lo están haciendo y nuestros políticos seguirán dando vergüenza ajena.

Como decía Errejón esta semana en el congreso de los diputados, hace falta menos esperpento y más apoyo a la Sanidad pública.

Yo si me lo permiten me quedo con la imagen de Rosa y su lucha que es la mía y la de nuestros sanitarios en Oviedo, recogiendo el premio a una hazaña que ojalá no hubiéramos vivido nunca y, con el permiso de Ennio Morricone y John Williams, Premio Princesa de Asturias a las Artes, la música de esa imagen la ponen Los abrazos Prohibidos y su letra:


Por los ángeles de alas verdes de los

quirófanos,

por los ángeles de alas blancas del hospital,

por los que hacen del verbo cuidar su

bandera y tu casa

y luchan porque nadie muera en soledad.

Por esas centinelas que no duermen

para que el enfermo sueñe que va a despertar,

sin temerle a su miedo y usando su piel como escudo,

moviendo las camillas del peligro como un vals.

Por los que hacen del trabajo sucio

la labor más hermosa del mundo

y pintan de azul la oscuridad,

cada noche aplaudimos en los balcones.

La muerte huye con sus dragones.

Callamos al silencio un día más.

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