16 de octubre de 2020
16.10.2020
La Opinión de Murcia
Verderías

Primermundismo

15.10.2020 | 20:22
Primermundismo

Entiéndase que no es que me parezca bien que los trenes en España tarden en llegar o que falle la recogida de basuras; claro. O que no tengamos derecho a denunciarlo y a reivindicar su solución; por supuesto. No en vano tenemos en nuestras latitudes la bendición de la ciudadanía, y es sano ejercerla.

Lo que quiero decir es que no es bueno perder la perspectiva de comparación. Y que creo que conviene saber que el caos en la red catalana de cercanías o los fallos en los contenedores de basuras son, más bien, una 'crisis primermundista' que se genera precisamente porque nuestro nivel de desarrollo está siempre al límite de colapsar los servicios públicos.

A lo mejor por fortuna, nuestras sociedades se han acostumbrado a un altísimo grado de bienestar para el que incluso las fluctuaciones o los problemas económicos no hacen sino incorporar pequeñas incomodidades, despreciables si no siempre en el ámbito individual sí al menos en términos de grupo. Los datos de cuánto consumimos, cuánta energía gastamos y cuántos residuos generamos en el primer mundo pueden ser ya aburridos de tan conocidos. Generamos una huella ecológica -consumiendo recursos, produciendo contaminantes- en una escala que el planeta nunca habría podido imaginar.

Frente a nosotros –y me perdonen la demagogia y los lugares comunes- la inmensidad mestiza de la tierra se puebla de sociedades que no tienen la fortuna de tener nuestros tremendos problemas. Difícilmente los periódicos del Congo informarán sobre la falta de recogida de contenedores urbanos de los que ni conocen su existencia. Imposible sería ver en Haití colas de hombres trajeados informándose frente a monitores digitales que indican pavorosos retrasos ferroviarios de dos horas. Asusta la asimetría en la que vivimos en este mundo. Subleva el diagnóstico de las desigualdades. Estremecen los datos de la miseria.

Insensato es confundir nuestras pequeñas disfunciones con la crisis global en la que viven aquellas sociedades Y peligroso olvidar que la mayor parte del mundo se aleja radicalmente de lo que nosotros ya consideramos como objeto inalienable de nuestro bienestar, viviendo con menos de dos dólares al día.

Si no reacciona el primer mundo para impulsar el desarrollo del tercero, no sólo perpetuaremos las sombras y las injusticias, sino que además las tensiones migratorias, la crisis ambiental y el terrorismo, terminarán de constituir un inestable mundo global en permanente estado de crisis. Y eso no nos conviene.

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