03 de octubre de 2020
03.10.2020
La Opinión de Murcia
Cartagena DF

¿La Ciudad de la Injusticia?

A los cartageneros ya nos sorprenden pocas cosas, especialmente, cuando se trata de descartarnos, posponernos o, directamente, quitarnos un servicio o una infraestructura, pero que estemos acostumbrados no significa que nos resignemos ni que no nos indignemos cada día más

03.10.2020 | 04:00
¿La Ciudad de la Injusticia?

Quienes gustan de hacer quinielas políticas y, aunque queda mucho aún para las próximas elecciones municipales, dan como claro vencedor de la contienda en las urnas al Movimiento Ciudadano, que lidera José López. En realidad, el partido cartagenerista ya se impuso en los anteriores comicios locales, pero la mayoría que alcanzó fue insuficiente ante la inesperada y sorprendente alianza de las cabezas de lista por PP y PSOE, Noelia Arroyo y Ana Belén Castejón, que complementaron con el necesario apoyo del Ciudadanos de Manuel Padín. Se creó un tripartito anti-López bajo el argumento de que sólo buscaban lo mejor para Cartagena. En el caso de que los citados quinielistas acierten, quedaría por ver si la mayoría será suficiente para gobernar o si le bastará con extraños y oportunos pactos con el nuevo PSOE de Manuel Torres, siempre que le salgan las cuentas, claro.

Movimiento Ciudadano se aleja de ideologías políticas y se presenta como el abanderado de la defensa de los intereses de Cartagena, casi como si tuvieran la exclusiva en estas lides. Su mensaje alude constantemente al supuesto maltrato que sufre nuestro municipio por parte tanto de la Administración regional, como de la central y resaltan que una urbe como la nuestra, con mucha más población que muchas capitales de provincia, es objeto de continuos agravios y desprecios.

Los detractores de MC y de López lo señalan como un populista que adopta la estrategia del victimismo para prender con facilidad la llama de la indignación popular. Quizás tengan razón y, personalmente, nunca me han gustado quienes recurren al arraigo que tenemos por nuestra tierra para su propio interés. El problema es que hay quienes parecen empeñados en colmar de razones y de ofrecerle carnaza no solo a MC, sino a todos los que vemos pasar los trenes una y otra vez sin que nos permitan subirnos. Un día nos van a quitar hasta los faros de La Curra y de Navidad, porque del puerto ya han tomado una parte, al crear la ZAL de Murcia. ¡Como si no hubiera bastante espacio en Los Camachos para acoger la mercancía que llega a nuestras dársenas!

A los cartageneros ya nos sorprenden pocas cosas, especialmente, cuando se trata de descartarnos, posponernos o, directamente, quitarnos un servicio o una infraestructura, pero que estemos acostumbrados no significa que nos resignemos ni que no nos indignemos cada día más.

Esta semana se ha producido uno de esos episodios que nutren a MC y sus afines de munición para rato. Después de años reclamando y esperando un juzgado de lo mercantil para Cartagena, nos dicen que se lo queda Murcia, junto a los dos que ya tiene. Todo el mundo en nuestra ciudad se quedó con la cara del emoticono de 'Me asombra' y, desde todos los sectores, se ha denunciado que no se puede cometer esa injusticia. Hasta la propia Comunidad se rendía a la evidencia y se puso de nuestra parte. Ayer mismo, el nuevo PSOE de Torres se congratulaba del anuncio de su secretario general en la Región, Diego Conesa, de que el juzgado se lo queda Cartagena. Y así, otra vez, se queda uno con la sensación de que esto no va de velar por los ciudadanos, sino de quién se apunta el tanto o a quién salpica la cagada (disculpen la grosería).

Además, el daño ya está hecho y, en Cartagena ya estamos habituados a que traten de conformarnos con la propina de un pequeño juzgado para quitarnos el caramelo de una Ciudad de la Justicia que empieza a antojarse utópica. Y quienes denuncian el abandono y la desidia hacia nuestro municipio ya no atienden a más anuncios y promesas, porque acaban hartos.

Otro tren que hemos dejado pasar es el de verdad, sin metáforas. El AVE lleva tantos años llegando a Cartagena que, al final, pasará de largo. Otra semana más, la avanzada infraestructura ferroviaria ha sido objeto del rifirrafe político al que nos acostumbran los sucesivos Gobiernos de uno y otro signo, hasta el punto de que ya aparece en los titulares para su llegada el año 2027. Por supuesto que a López, con toda la razón del mundo, le ha faltado tiempo para reforzar su mensaje.

Como no hay dos sin tres, otro de los capítulos que evidencian el ninguneo hacia nuestra ciudad es el campamento de inmigrantes en el puerto de Escombreras. Vale que, a pesar del aluvión de pateras que sufrimos, en los telediarios nacionales parezca que solo llegan a Canarias y Andalucía, pero es tremendo que haya que dar lugar a que la presidenta de la Autoridad Portuaria recuerde que sus muelles son para la carga y descarga de mercancías y que hay que habilitar otra zona para estas personas. ¿A qué esperan?

Tenemos una ciudad que da encanto verla. No lo decimos nosotros. Lo dice Turespaña, que nos ha seleccionado para incluir nuestros paisajes en el catálogo de imágenes para promocionar el turismo en nuestro país. Tenemos un puerto y una dársena que encandilan y que vamos a mejorar con treinta millones de euros y un prometedor y ambicioso proyecto. Tenemos una ciudad con un pasado envidiable y envidiado, un presente que entusiasma y un futuro esperanzadoramente deslumbrante.

Dejen de convertir nuestras raíces en un arma política, unos y otros. Dejen de prometer lo que saben que no van a cumplir y cúmplanlo. Dejen de disputarse quién quiere más a Cartagena y quiéranla.

Mientras, como tantos de nosotros, trataré de discernir si nos merecemos la ciudad que tenemos o tenemos la ciudad que nos merecemos.

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