26 de septiembre de 2020
26.09.2020
La Opinión de Murcia
Pintando al fresco

Inmigrantes y refugiados

26.09.2020 | 04:00
Inmigrantes y refugiados

Parece bastante claro que en el tema de los inmigrantes y refugiados estamos observando una especie de campaña promovida por la derecha política, y observen que no hago ya diferenciaciones entre 'derecha' y 'ultraderecha' porque el lenguaje que utilizan es materialmente el mismo.

El artículo publicado en este medio por un senador del PP, Francisco Bernabé, o las declaraciones que él mismo y el portavoz de su partido en la Asamblea, Sr. Segado, han llevado a cabo, podrían estar firmadas igualmente por cualquier miembro de Vox. Esas llamadas a que los militares o los GEO sean enviados a proteger nuestras fronteras marítimas, esos mensajes que pueden crear en la gente la imagen de los inmigrantes esparciendo coronavirus por toda la Región, realmente consiguen impactar en los ciudadanos. Difundir que lo que se está haciendo con los que nos llegan a nuestras costas –atenderlos, aislarlos cuando están contagiados, darles agua y alimentos, etc. – está produciendo un efecto llamada es realmente una barbaridad, y los que lo dicen lo saben. Vienen aquí ahora porque las mafias han cambiado las rutas en todo el Mediterráneo tratando de hacer más negocio y con más facilidad. Eso es todo.

¿Y realmente el problema es tan grande? Me refiero al de los inmigrantes y refugiados que llegan a nuestras costas. Para comenzar, digamos que esos cientos de seres humanos que han desembarcado los últimos fines de semana tienen poco que ver con los 36.000 inmigrantes ilegales que llegaron a España el año pasado, y absolutamente nada que ver con los 118.000 refugiados que pidieron asilo en 2019. ¿Y por dónde llegó esa cantidad enorme de personas huyendo de la miseria, la guerra, el hambre, etc.? ¿Por las playas de Águilas, las de La Manga, las de Los Nietos? Pues no, la absoluta mayoría llegó por avión a los distintos aeropuertos españoles, fundamentalmente a Madrid y Barcelona. ¿Y de dónde procedían? Casi todos de Venezuela, Colombia y países de América Central. ¿Saben cuántos refugiados tiene Turquía? Cuatro millones.

¿Y qué nos supone a nosotros, al millón y medio de murcianos recibir a unos cientos de refugiados o inmigrantes ilegales? Pues si los responsables políticos estuvieran en lo que tienen que estar, apenas nada. Claro es que, si el delegado del Gobierno manda los guardias civiles que tiene por la zona del Noroeste a vigilar a los inmigrantes que están en cuarentena en El Cenajo, y deja desasistidos a los vecinos de Caravaca, Calasparra, etc. la gente se cabreará. Y si no se prevé la llegada de los refugiados y se deja en manos de los voluntarios de Cruz Roja y de otras ONGs toda la responsabilidad del control y de la asistencia a los que vienen enfermos, tampoco funcionará. Y lo mismo digo de dejar a unos cuantos policías vigilando a cientos en la recepción de Escombreras, o de que la Administración Regional se quite de encima todo lo que puede en vez de hacer exactamente lo contrario.

Las responsabilidades son compartidas por las Administraciones. A unos les toca hacer una cosa y a otros otra. Lo normal sería que se reunieran Ayuntamientos, Comunidad Autónoma y Delegación del Gobierno y se repartieran el trabajo. Las tres disponen de los medios suficientes y la capacidad de resolución para hacer frente a este problema. Sin embargo, la cuestión va, una vez más, de echarse las culpas unos a otros, de tratar de desviar responsabilidades, de quitarse 'muertos' de encima, y digo muertos en todo el sentido de la palabra.

Y, por último, lo que más nos duele a los que todavía creemos en el ser humano. En ninguna de las declaraciones de unos y de otros se ha podido percibir siquiera un pequeño signo de humanidad, de solidaridad con gente que viene de guerras terribles, de hambres tremendas, que han pasado todo tipo de penalidades para poder llegar a Calblanque en un cayuco canallesco, explotados por mafiosos, violados, enfermos, dejando atrás a sus familias, sus pueblos, buscando una vida mejor, aquí, en Murcia.

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