03 de agosto de 2020
03.08.2020
La Opinión de Murcia
Estiajes

La nueva normalidad y sus lenguajes

03.08.2020 | 04:00
La nueva normalidad y sus lenguajes

Se ha hecho todo muy mal, por no decir fatal directamente... Un momento, ¿debería empezar así esta columna, con ese impersonal y aséptico 'se ha', con el que ladina y elegantemente se excluye de la grey el propio columnista? No, lo hemos hecho todo, casi todos, muy mal, al principio, desde el advenimiento del Estado de Alarma, mucho más los de arriba, puesto que los demás andábamos entre sorprendidos y cabreados de casa a la farmacia o al supermercado y vuelta, intentando aprendernos —sin lograrlo— aquel batiburrillo de franjas horarias por edades para el simple paseo o el ejercicio.

No tardó en dar comienzo el runrún de los reproches y las presiones al Gobierno de la oposición, y a la que lleva con propiedad ese nombre —Cs-PP-VOX, y por turnos partes de la propia izquierda— se unieron muy pronto las voces de presidentes autonómicos, representantes de sectores empresariales, econolistos neomiserables y toda laya de agoreros y profetas del desastre económico-social que se nos venía encima si no abríamos la economía y dábamos paso cuanto antes a la 'nueva normalidad', cosa que finalmente hicimos, a todas luces antes de tiempo a la vista de los resultados: en la esencia misma del liberalismo anida la preeminencia del capital sobre las personas, y quienes aún no se habían enterado están haciendo un curso intensivo de economía neoliberal europea —para desempleados, me atrevería a añadir, si la ironía no resultara dolorosamente autohiriente —.

Y ahí andamos, confundiendo el efecto con la causa, llamando 'covid' al virus cuando en realidad la 'covid-19' es el acrónimo del nombre en inglés (Coronavirus Disease 2019) de la enfermedad provocada por el virus (SARS-CoV-2), y no «el coronavirus de diciembre de 2019» de la inefable y multidisciplinar presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso, que lo mismo te abandona antes de tiempo una Conferencia de Presidentes para acudir al set de la Almudena a rodar unos planos de rímel-lágrima por las víctimas, que se saca de la chistera el conejo de una Cartilla-Covid no sólo moralmente deleznable sino probablemente inconstitucional, para que quienes ya tengan anticuerpos puedan hacer 'vida normal' (ir al cine o al gimnasio es en lo que consiste básicamente para ella hacer vida normal), puedan librarse de hipotéticos nuevos confinamientos o simplemente —puntualiza mientras termino estas líneas— porque «no sabemos hacia adelante cómo va a evolucionar esto [€] y no descarto que en el futuro saber tu inmunidad te ayude o sea necesario para empleos o para lo que sea».

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