08 de julio de 2020
08.07.2020
La Opinión de Murcia
Mayores

Carta a López Miras desde una residencia de ancianos

"Sueño que usted, señor presidente, y la señora consejera de Sanidad conozcan y se interesen de la vida normal y corriente que se hace en mi residencia"

08.07.2020 | 21:38
Residencia de Ancianos en Murcia, Hogar de Betania

El sacerdote mayor Gabriel Galián Alcaraz, que vive en la Residencia para mayores Hogar de Betania de Murcia, ha escrito una carta abierta al presidente de la Región de Murcia, Fernando López Miras, contando que en las residencias "lo estamos pasando muy mal, porque según la ley del Ministerio de Sanidad y la Consejería de Sanidad, aún no podemos salir y entrar con normalidad, es decir, seguimos, después de 4 meses, confinados". Galián sueña con la posibilidad de que "si alguien la lee, tal vez desde los gobiernos responsables de las residencias de ancianos se nos preste más atención".


Esta es la carta íntegra del sacerdote a López Miras:


Estimado y distinguido señor presidente de nuestra muy querida Comunidad de Murcia:

Permítame presentarme y ponerme incondicionalmente a su servicio. Mi nombre es Gabriel Galián Alcaraz, vivo en la Residencia de Mayores Hogar de Betania, durante tres años como usuario habitual y legal de la misma. Tengo 77 años; soy un viejo y, ya se sabe, los viejos volvemos a ser como niños; estoy viviendo mi segunda infancia y, como sucede en toda etapa infantil, tengo sueños y pesadillas.

Sueño ser un niño viejecico, querido, respetado y ayudado por nuestra Comunidad murciana. Me siento niño viejecico respetado, que no es un estigmatizado, apestado, descartado y marginado de nuestra sociedad.

Me agrada pensar que soy un niño viejecico ayudado con normalidad, no por compasión ni admiración a mis muchos años; sino un ciudadano que ha entrado y participa en la nueva normalidad de la sociedad española.

Sueño que siempre se me respetará mi libertad de movimiento, de expresión, de inocencia y de participación en la vida activa de la Comunidad murciana, cumpliendo las normas requeridas en dicha convivencia social.

Sueño que mis familiares, amigos, conocidos y vecinos de mi querido pueblo puedan visitarme en la residencia sin miedos y sin prejuicios de estar asilado aquí.

Sueño que los residentes, inmunes de la covid-19 y otras enfermedades infecto-contagiosas podamos hacer vida ordinaria y convivir con la gente de la ciudad.

Sueño que usted, señor presidente, y la señora consejera de Sanidad conozcan y se interesen de la vida normal y corriente que se hace en mi residencia.

Sueño que mis sueños no queden en el recuerdo del corazón, sino que repercutan e influyan en obras afectivas y efectivas en favor de los usuarios de residencias de mayores.

Estos sueños, como todos los sueños infantiles, me llenan de inmensa alegría y ponen una franca sonrisa en mis labios; pero no puedo ni quiero ocultar que estos sueños son invadidos y aplastados por amargas pesadillas que, como niño viejecico, me hacen derramar lágrimas muy amargas, de pensar que mis sueños infantiles no son reales ni nunca se cumplirán. Si esto sucediera, ¿qué remedio me queda para dejar de llorar? Solo me resta confiar en la buena voluntad de mis gobernantes y que, en un día no muy lejano, pondrán su punto de mira en la esperanza que transmiten mis ojos cansados y enjutos de un niño viejecico.

Quedo muy agradecido por su atención y me despido de usted, con el pleno convencimiento, que mis sueños y pesadillas infantiles no serán papel mojado, no irán a la papelera del olvido ni al baúl de los recuerdos.

Atentamente le saluda y queda a su disposición.
Gabriel Galián Alcaraz

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