Los murcianos tenemos un gran presidente, el líder de un Gobierno que está dando soluciones efectivas a los problemas de la gente. Fernando López Miras es un político dialogante, capaz de alcanzar acuerdos positivos para todos los murcianos, y que antepone el pacto entre los partidos a las 'trincheras' ideológicas. De hecho, ha tenido la capacidad de cimentar su Gobierno desde el pacto programático, y esa es su marca personal, su forma de ver y entender la política.

El Gobierno de coalición surgido de aquel pacto que firmaron PP y Ciudadanos, ha adquirido cada vez mayor fortaleza y se muestra como un Ejecutivo sólido que trabaja unido en una única dirección: el bienestar y el progreso de los ciudadanos de la Región de Murcia. Un Gobierno cohesionado que ha afrontado con solvencia y sacrificio diez meses de una gravedad extraordinaria en la historia reciente de la Región.

López Miras ha aportado estabilidad política para que la Región funcione con normalidad. Otros, sin embargo, se han movido desde entonces entre el amago y la amenaza de una moción de censura. La única brújula del señor Conesa, desde el día siguiente a las elecciones autonómicas, es la de conquistar sillones, mientras que el faro que guía al Gobierno de López Miras es el de conseguir logros y avances que beneficien a la mayoría de la sociedad. Sillones contra logros.

Si algo ha quedado patente en este comienzo de legislatura ha sido la capacidad de Fernando López Miras de alcanzar acuerdos políticos y consensos sociales. Desde que es presidente, en esta Región se han firmado seis grandes pactos: del Agua, por la Dependencia, contra la Violencia de Género, por la Excelencia de la Economía Social, por el Diálogo Social y por la Reactivación Económica a través de la Economía Social. Todos ellos forjados desde el trabajo en común con los agentes económicos y sociales, las organizaciones representativas del Tercer Sector y también con los partidos políticos.

No podemos afirmar lo mismo del portavoz del Grupo Parlamentario Socialista, el señor Conesa. O es incapaz de pactar, o su intención no es verdadera, sino una mera argucia política, ya que habla mucho de pactos, pero a la hora de la verdad, ni acuerda ni firma nada. En realidad, Diego Conesa se ha convertido en el único obstáculo para alcanzar un gran acuerdo político para la recuperación económica y social de la Región. Con su bloqueo al pacto, representa lo que rechazan los ciudadanos, que en estos momentos de especial dificultad piden a los políticos acuerdos y consensos.

En cambio, Fernando López Miras se ha centrado en resolver los problemas de los ciudadanos, y con la recientemente presentada Estrategia Reactiva, que inyectará 1.600 millones de euros a la economía para ayudar a familias, empresas y autónomos a salir de la crisis, ha vuelto a impulsar y liderar el consenso frente a la política de enfrentamiento y exclusión de Pedro Sánchez. Y, de nuevo, el PSOE de Diego Conesa, que también se ha negado a sumarse a este plan, ha demostrado lo poco que le importa aportar a la reactivación económica de la Región de Murcia. Frente al bloqueo, diálogo.

Pero si algo ha puesto a prueba la eficiencia y solidez del Gobierno regional ha sido tener que afrontar una pandemia sin precedentes, a la que ha respondido con contundencia, valentía, previsión y, a la vez, prudencia. La anticipación del presidente López Miras y del consejero de Salud, Manuel Villegas, ha minimizado y reducido el impacto del Covid 19 en la Región de Murcia. Con menos recursos económicos que otras regiones, ha sido posible enfrentarnos con mejores resultados a la propagación del virus, lo que avala el buen trabajo desarrollado por el Gobierno regional y la responsabilidad demostrada por la inmensa mayoría de la sociedad.

Reclamábamos, y seguiremos reclamando, al Gobierno de Sánchez una distribución justa del Fondo Extraordinario para compensar el lastre del sistema de financiación autonómica y afrontar con las máximas garantías un posible rebrote, pero, por desgracia, la Región de Murcia ha vuelto a ser castigada al situarle a la cola de España en el reparto. Y nos encontramos de nuevo con un Conesa que, en lugar de unirse a una reivindicación que debería ser de todos y expresar la más mínima queja, vuelve a justificar lo injustificable y mostrarse impasible ante semejante atropello.

Todavía está a tiempo el portavoz socialista de redefinir su perfil político, abandonar su sectarismo político, superar el trauma de las elecciones y dejar de ser un impedimento para alcanzar consensos. Le iría mejor a él y al PSOE murciano, y sería en beneficio de los intereses de la Región de Murcia.