05 de junio de 2020
05.06.2020
La Opinión de Murcia
Tribuna libre

Un sostenible sistema alimentario para la producción de carne

04.06.2020 | 19:48
Un sostenible sistema alimentario para la producción de carne

Vivir de forma sostenible en nuestro planeta es quizás uno de los mayores desafíos de nuestro siglo, y la forma en que producimos y consumimos los alimentos juega un papel importante en el abordaje de este desafío. La sostenibilidad es un término complejo con múltiples dimensiones (sociales, económicas, ambientales), generalmente discutido en términos de satisfacer las necesidades de la generación actual sin comprometer las necesidades de las generaciones futuras. Los alimentos como la carne son fundamentales para la vida, tan vitales como el aire que respiramos y el agua que bebemos; son transcendentes para nuestra supervivencia, y nos unen a nuestro entorno natural y social de una manera muy singular.

La sostenibilidad y la seguridad alimentaria están entre los mayores retos a los que se enfrenta el mundo hoy en día, figuran entre las contiendas mundiales más importantes a las que se enfrenta la humanidad en el siglo XXI, y están vinculados a una serie de otros desafíos como la malnutrición, la pérdida de biodiversidad, el cambio climático, la degradación del suelo y la calidad del agua.

El Acuerdo de París de 2015 trató de limitar el calentamiento global a 1,5°C. Todo ello llevó a la UE a proponerse una reducción del 40% de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en comparación con los niveles de 1990, lo que sitúa a la política de mitigación del cambio climático como una de las principales preocupaciones de los futuros sistemas alimentarios. Como se conoce, el sistema alimentario está intrínsecamente vinculado al cambio climático; actualmente se le hace responsable en España del 7-8% de las emisiones de GEI, por parte de la producción ganadera.

La adopción de un enfoque basado en sistemas ayuda a reconocer las sinergias y las compensaciones, pasando de los enfoques lineales 'de la granja a la mesa' a sistemas más circulares e inclusivos. El enfoque también busca conexiones en todo el sistema alimentario, incluyendo la reducción de los desechos y la estimulación de dietas más saludables.

Esta formulación ayuda a pasar del pensamiento que va más allá del consumo masivo y el desperdicio de alimentos, a enfoques que incorporan la reutilización en el diseño de los productos, minimizando la pérdida de alimentos y el desperdicio para obtener beneficios ambientales y económicos. En cuanto al desperdicio alimentario, que supone alrededor de un 10% de las emisiones de GEI, hay que destacar que en España, según el Panel de Cuantificación del Desperdicio Alimentario en los Hogares Españoles del ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, solo un 6,5% de carnes y elaborados se desperdician, frente a, por ejemplo, un 46,3% de frutas, verduras y hortalizas.


La sostenibilidad y la seguridad alimentaria es que los avances en la producción de alimentos se han mantenido en gran medida al ritmo de la demanda a nivel mundial. Además de la cuestión primordial de ser asequible, otros determinantes son la preferencia, la conveniencia, las normas culturales y otros factores, y el 'entorno alimentario' imperante. En una hipótesis sin cambios, es probable que las emisiones de GEI de los sistemas alimentarios aumenten entre un 30% y un 40% para 2050, debido al aumento de la demanda de alimentos derivado del crecimiento demográfico y el cambio de la dieta.

Por lo tanto, las tendencias de las emisiones de GEI, el sobrepeso y otros trastornos (por ejemplo, la diabetes, las enfermedades cardiovasculares), la explotación de los recursos, la biodiversidad, etc., son todos motivos de preocupación. Teniendo en cuenta las principales transformaciones y desafíos mundiales, se necesitan cambios urgentes en el sistema alimentario mundial para hacerlo sostenible a largo plazo.

Se reconoce que la demanda de nutrientes de las pautas occidentales de producción y consumo de alimentos basados en la carne ejerce una presión sobre el medio ambiente. Las principales esferas de impacto serían las emisiones de GEI, la demanda de tierras de cultivo y las aplicaciones de agua, fósforo y nitrógeno. Una etiqueta de carbono comunica la huella de carbono de un producto o servicio a lo largo de todo su ciclo de vida y después de convertir otras emisiones de GEI, como el CH4 (metano) y el N2O (óxido nitroso), en equivalentes de CO2.


La cría de animales es uno de los muchos contribuyentes a las emisiones de GEI y requiere insumos en términos de agua, fertilizantes y plaguicidas. Somos conscientes de que la 'nueva agricultura' puede mejorar la productividad y el bienestar del ganado al detectar animales enfermos y reconocer inteligentemente el margen de mejora. La visión computarizada (el mundo a través de los ojos de la inteligencia artificial) nos permite tener todo tipo de datos imparciales que se resumirán en percepciones significativas y procesables. La toma de decisiones basada en datos conduce a decisiones mejores, más eficientes y oportunas que harán avanzar la productividad de las explotaciones ganaderas. La estrecha asociación entre la fermentación del rumen (panza) y la producción de gas fue reconocida hace varias décadas y desde entonces ha sido bien estudiada. La técnica de medición de la producción de gas se ha utilizado ampliamente para determinar la digestibilidad de la materia orgánica, la degradación de las proteínas o para predecir el contenido de energía metabolizada y la tasa de digestión de los alimentos. Se pueden realizar análisis a escala de laboratorio para evaluar y estudiar el potencial de las prácticas nutricionales y de estiércol para mitigar los GEI. Por ejemplo, el aumento de la digestibilidad del forraje reducirá en general las emisiones de GEI de la fermentación del rumen. Las emisiones de metano procedentes del estiércol y la orina también pueden estudiarse para dar una idea de la formulación de la dieta y la mitigación de los GEI.


Para solucionar este panorama hay que destacar que las explotaciones ganaderas de nuestro país están haciendo un gran esfuerzo para ser más sostenibles, y están asumiendo el reto adoptando prácticas que pueden hacer la producción más eficiente. Para ello se están poniendo a punto necesidades como:

1. El mantener una buena sanidad animal, los animales sanos producen más y viven mejor. Hace que el proceso de producción sea mucho más eficiente y rentable para el ganadero. Pero un aspecto que puede no ser tan obvio, es que las buenas prácticas de cría de animales también reducen el impacto en el medio ambiente. Al supervisar la buena salud de los animales se reduce el número de animales improductivos que emiten emisiones de GEI; aplicar medidas concretas de bioprotección e higiene, incluidas medidas para impedir la introducción y propagación de infecciones es de suma importancia.;

2. La nutrición es otro factor fundamental en la lucha para ahorrar las emisiones de GEI producidas por el ganado. Una buena nutrición estimula el sistema inmune de los animales, ayudando a mantenerlos en su salud óptima. Los cambios en la composición físico-química de los piensos pueden ayudar a reducir los niveles de gas metano y nitrógeno. El metano producido se genera principalmente por los procesos fermentativos del alimento que ingresa al rumen con intervención de bacterias anaeróbicas metanógenas que descompone la materia orgánica y forma metano. Para este fin han desarrollado suplementos que reducen la cantidad de metano producido.

Por último hay que señalar que la implantación de la nueva agricultura' establece indicadores de bienestar animal, buenas prácticas de explotaciones, mejora genética y sistemas de trazabilidad que ayudan de forma sustancial en la sostenibilidad de nuestro sistema de producción ganadera disminuyendo los niveles GEI y mejorando la calidad nutricional de nuestra carne.

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