18 de mayo de 2020
18.05.2020
La Opinión de Murcia
Murcia D. F.

El PP y la siesta del borrego

"El Gobierno local de Murcia parece que ha salido de su letargo y ha decidido tomarse en serio lo de ayudar a las familias vulnerables"

18.05.2020 | 04:00
El PP y la siesta del borrego

Una cabezada antes de la comida del mediodía para reponer fuerzas. Eso se lleva mucho en las zonas de huerta y de campo, espacios en que las personas madrugan mucho, y también se da en los bebés que, hasta cierta edad, se duermen a media mañana para descanso de sus progenitores. Se trata de la siesta del borrego, una práctica que en política parece haber afectado al Gobierno local del ayuntamiento de Murcia que, hasta la fecha, parecía anestesiado e incapaz de ayudar a los que más lo necesitan.

Han sido necesarias las denuncias del PSOE y de Podemos, y una demoledora carta de la consejera de Política Social, Isabel Franco, al alcalde capitalino, José Ballesta, para que los populares despierten de la siesta del borrego y salgan de su amodorramiento. Miles de niños esperando las becas de comedor ante la incapacidad de los Servicios Sociales, que están desbordados con la situación de la pandemia, y otras prestaciones sin pagar por parte del ayuntamiento de Murcia han puesto de manifiesto las carencias políticas y la incapacidad de un equipo para hacer frente a situaciones extraordinarias.

Hasta el último minuto no enviaron la documentación correcta para que la Comunidad autónoma les transfiera el dinero de esas becas que el Ayuntamiento se negaba a adelantar y que ahora Ballesta ha dicho que abonará por adelantado, cuando ya las críticas eran insoportables. Es más, Franco le sacó los colores al Ayuntamiento porque la Administración local tiene pendiente gestionar la Renta Básica de Inserción y aportar informes municipales para la dependencia de muchas personas, lo que suma una lista de miles de familias pendientes de unos Servicios Sociales que están desbordados, inoperantes y obsoletos.

En la actualidad, el gobierno local de la capital de la Región está trabajando en la elaboración de los nuevos Presupuestos y lo lógico sería que se pusiera toda la carne en el asador para dar un impulso a ese departamento social con el fin de que pueda atender de manera rápida y eficiente a todas las familias vulnerables de la séptima ciudad de España que, según cálculos del propio Ayuntamiento capitalino, pueden ser unas 6.000. Tampoco estaría de más que se reuniera el Consejo de Servicios Sociales de Murcia, un órgano creado hace un año y que aún no se ha estrenado. Parece claro que para las personas vulnerables todo va demasiado lento.

Nueva trifulca en Cs. No todo fue sobre ruedas en la comisión de Vigilancia de la Contratación en la que el portavoz de Cs en el Ayuntamiento y primer teniente de alcalde, Mario Gómez, propuso contar con una bolsa de casi cuatro millones del contrato de recogida de basura y limpieza viaria, a cambio de posponer mejoras no prioritarias, para destinarlas a la reactivación económica del municipio tras la pandemia. Gómez tuvo enfrente a los concejales populares Rebeca Pérez y Eduardo Martínez Oliva, que no ven esas iniciativas con buenos ojos. La reunión fue desarrollada de manera telemática y los representantes de los grupos políticos pudieron vivir en directo la confrontación, lo que demuestra que la pandemia no ha hecho otra cosa que agrandar las diferencias entre los populares y su socio de gobierno.

Mercados que vuelven a golpe de talonario. Este lunes se reanudan numerosos mercados al aire libre, que llevaban suspendidos desde hace semanas por el coronavirus. Y lo harán con medidas de protección extraordinarias. Para garantizar que todo vaya sobre ruedas, la concejalía de Mercados, en manos de Cs, pidió a Personal, departamento gestionado por el PP, un aumento de plantilla que finalmente ha derivado en la contratación de una empresa de seguridad que costará a las arcas públicas miles de euros, un detalle que vuelve a incidir en las zancadillas que los populares ponen a los naranjas. Y mientras, decenas de funcionarios o empleados municipales en sus casas, mano sobre mano, por el cierre de colegios, instalaciones deportivas, etc. ¿No hubiera sido más viable y económico que esa plantilla infrautilizada apoyara a la concejalía de Mercados en la reapertura de los puestos, y destinar ese dinero a una causa más necesaria?

Por nadie pase.

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