05 de mayo de 2020
05.05.2020
La Opinión de Murcia
Diario de un confinamiento

Murcia, 3 de mayo: La Cabaña

05.05.2020 | 04:00
Murcia, 3 de mayo: La Cabaña

Locura de pradera. O de montaña. Síndrome de la soledad inquieta. De la cabaña. Varios nombres para un mismo miedo: volver a salir tras largos periodos aislados. Lo sufrieron los colonos norteamericanos a los que le tocó vivir confinados interminables temporadas en lugares remotos tapados por las nevadas; también Jack Nicholson en El resplandor de Stanley Kubrick con todos sus desarreglos psicológicos y alucinaciones varias. Los que cuidaban de los faros antes de que se automatizaran. Y ahora todas esas personas que en tiempos de coronavirus prefieren seguir encerradas. Yo sí tengo nostalgia del ruido de la vida y cuento los días para que acabe esta pesadilla y retomar mis planes, pero entiendo y respeto la ansiedad, la incertidumbre, la angustia y la desconfianza de todos los que se sienten más libres que nunca encerrados en casa. Ánimo, lo que necesitamos es tiempo y, cada uno a nuestra manera, volver a ubicarnos. Nuestros hogares se han convertido en refugios a salvo de la enfermedad y el mundo, hemos establecido un perímetro de seguridad y ahora toca abandonarlo. Si no podemos solos, pidamos ayuda. Siempre habrá alguien dispuesto a echarnos una mano.

Imaginaba que existía, pero ayer alguien en las noticias le puso el nombre que me faltaba: fatiga por compasión que es la que sufre nuestro personal sanitario, los psicoterapeutas y todos esos voluntarios que trabajan cara a cara con este maldito virus que no para de trastocar vidas y llevarse otras miles delante. A todos vosotros os digo que nunca podremos agradeceros lo suficiente vuestro esfuerzo y trabajo. Pero sí ayudaros a no volver a colapsar los hospitales desde nuestra responsabilidad y siguiendo todas las indicaciones en este nuevo periodo de desescalada. Distanciamiento social y mascarillas, higiénicas para las personas sanas y sin contacto con el coronavirus, y las quirúrgicas para las que hayan resultado contagiadas, tengan síntomas o sean positivas asintomáticas; los que lo sepan, porque sin test, lo veo complicado. Las otras, por favor, dejémoslas para los profesionales.

Siempre supimos que no éramos dioses, pero lo habíamos olvidado; espero que con esta bofetada bien de frente que nos ha dado la vida lo hayamos recordado. El artista Antonio López no cree que «salgamos mejores de esta crisis»; en cambio yo comparto este rayo de esperanza del escritor y sacerdote Pablo D'Ors: «Muy pocos saldrán transformados de este largo retiro obligatorio, pero creo firmemente que son esos pocos los que harán que el mundo vaya haciéndose más hermoso». Ojalá también aprendamos a vivir con menos, se vive mejor, y luchemos por cambiar nuestras rutinas porque, como bien dijo el paleoantropólogo Juan Luis Arsuaga, «la vida no puede ser trabajar toda la semana e ir el sábado al supermercado».

Una recomendación musical: los Rolling Stones ofrecen gratis desde el domingo a las 9 de la noche, hora española, en su canal de Youtube varios de sus conciertos más memorables. Y una reflexión: no podemos vivir confinados de por vida. Toca salir ya y cambiar desde la responsabilidad individual hábitos y disciplinas. Ya está bien de tantos decretos y órdenes.

Os quiero. Cuidaos.

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