30 de abril de 2020
30.04.2020
La Opinión de Murcia
Corodiario de una crisis

Murcia, 28 de abril: Salud laboral

30.04.2020 | 04:00
Murcia, 28 de abril: Salud laboral

Todas las víctimas, todas, de todas las causas, tienen el mismo valor. Porque lo que está en juego siempre es la consideración de la vida humana como el bien más supremo a preservar. A fecha de hoy son 23.822 personas las que han fallecido a causa de la pandemia de la Covid-19 en España. Hay, además, 210.773 casos confirmados por PCR y 102.548 personas curadas. La cifra de muertos es escalofriante. Una cifra que, además, alcanza una significación más especial cuando conocemos que 16.500 son ancianos y ancianas que han muerto en residencias de mayores.

En medio de los anuncios del proceso de desescalada y, por tanto, de vuelta a cierta normalidad, no puede pasar desapercibido que celebramos el Día Mundial de la Salud y Seguridad en el Trabajo. Una jornada en la que la Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha centrado la atención en abordar el brote de enfermedades infecciosas en el trabajo, con el gran reto al que se enfrentan los Gobiernos, empleadores, trabajadores y todas las sociedades en el mundo entero para combatir la pandemia de Covid-19. No podemos olvidar que 2,8 millones de trabajadoras y trabajadores mueren cada año a causa de los accidentes y enfermedades laborales, causadas por las malas condiciones de trabajo.

Esto es también una pandemia letal, aunque de otro tipo, que ya ha provocado la muerte a unos quince millones de seres humanos entre 2010 y 2020. Pandemia que cada día acaba con la vida de 7.200 trabajadores y que, año tras año, suma millones de muertes sin que vaya remitiendo.

Al contrario, las víctimas mortales anuales siguen aumentando: en 2013 las muertes fueron 2,34 millones, que pasaron a ser 2,78 millones en 2017. Cuando estamos a punto de iniciar las diferentes fases para la desescalada, la OIT advierte de que podría producirse una segunda ola de propagación del virus si no se garantiza la seguridad de los trabajadores que retomen su labor. Por ello es imprescindible adoptar medidas encaminadas a prevenir y controlar la enfermedad en el lugar de trabajo, mediante una colaboración y un diálogo eficaces entre las organizaciones empresariales y sindicales. Aquí, como en todo el proceso que ahora iniciamos, la colaboración, el diálogo y la participación resultan imprescindibles.

En el caso de las empresas, se deben llevar a cabo de antemano medidas de evaluación del riesgo y velar para que los lugares de trabajo cumplan estrictos criterios en materia de seguridad y salud, a fin de minimizar el riesgo de exposición de los trabajadores al virus. Sin esas medidas de control, los países corren un riesgo muy elevado de que se produzca un repunte de la enfermedad. Y pienso que las medidas de control de riesgos se deben extremar entre quienes llevan a cabo una labor de primera línea frente a la pandemia. Son los trabajadores sanitarios (enfermería, médicos, personal de urgencias), así? como quienes trabajan en comercios minoristas de alimentos y en los servicios de limpieza.

No podemos olvidar las necesidades de los trabajadores y las empresas más vulnerables, en particular en la economía informal, así? como de los migrantes y las trabajadoras del servicio doméstico. La formación sobre prácticas de trabajo seguras y saludables, el suministro gratuito de equipos de protección personal, de ser necesario, el acceso a servicios públicos sanitarios y la provisión de medios de subsistencia alternativos, son algunas medidas a no olvidar.
La vida está en juego.

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