24 de abril de 2020
24.04.2020
La Opinión de Murcia
Diario de un confinamiento

Murcia, 22 de abril: Perdón

24.04.2020 | 04:00
Murcia, 22 de abril: Perdón

Ángel me envía por wasap el vídeo; un minuto de fotos en blanco y negro en las que aparecen los que de verdad nos cuidan. La voz que suena es idéntica a la de Tokio en La casa de papel, no sé si será ella: «Hoy no queremos daros las gracias ni aplaudiros. Queremos pediros perdón. Perdón por no haber entendido el inmenso valor de arriesgar vuestras vidas por las nuestras, no solo hoy, siempre. Por pensar que lo que hacíais podía hacerlo cualquiera. Perdón por haberos olvidaros sin remedio. Por no entender que al cuidarlos, nos cuidábais. Perdón por no veros. Por estar con los nuestros sin pensar que vosotros no estáis con los vuestros. Pero sobre todo, perdón por no haberos dicho esto antes».

Para terminar: «Este anuncio no está firmado por nadie. Nos gustaría pensar que está firmado por todos». Contad con mi firma y con la de muchísima gente que tengo cerca y lejos; ojalá también con la de los políticos, pero esos nunca piden disculpas.

Hay medios de comunicación que ya hablan de España como el país del mundo que peor ha gestionado esta crisis sanitaria. Mientras, millones de españoles seguimos ejemplarmente encerrados en casa esperando, entre otras cosas, los test que no llegan para poder comenzar la desescalada y sin tener ni idea de qué planes tiene el Gobierno si es que los tiene. Y lo peor: con una cifra diaria de más de cuatrocientos muertos.

Queremos salvar vidas, pero ponemos en peligro las de los sanitarios; anteponemos la salud a la economía, pero hay países donde la gente si no sale a trabajar y consigue comida, muere. Alejandro me envía desde Colombia un magnífico artículo de Dalia Ventura para la BBC. Es cierto que estamos en medio de una situación para la que no existen respuestas correctas y a «lo único a lo que se puede aspirar es a encontrar la mejor de las opciones, pues la pandemia se ajusta con precisión a la definición real de un dilema». Dilema, según la Real Academia de España, es una «situación en la que es necesario elegir entre dos opciones igualmente buenas o malas». Además de inevitable, trágico y moralmente irresoluble. Y sometido a una decisión imposible. El coronavirus, continúa el artículo, «no es un hecho, es un acontecimiento que no admite una sola visión». Y su gran drama es que «nos está poniendo a pensar no sólo en qué vale la pena conservar de lo que había (la vida, la economía, los sistemas políticos, la organización social), sino que nos plantea una pregunta que es mucho más difícil: qué vale la pena construir».
Ahí os lo dejo.

Mi villano de hoy: el alcalde de Badalona que anoche se saltó el confinamiento, la Policía lo pilló borracho conduciendo su coche por Barcelona y cuando lo detuvieron le pegó un mordisco a uno de los agentes. Menos mal que acaba de dimitir; la decencia política siempre se agradece.
Mis héroes: los niños de todo el mundo que viven encerrados y que, como escribió Antonie de Saint-Exupéry, «han de tener mucha tolerancia con los adultos». Mi aplauso para Nueva York, que acaba de autorizar los matrimonios por videoconferencia; India se le adelantó y ya lleva unos cuantos, allí aplazar la fecha asignada por el astrólogo da mala suerte. ¿Y la noche de bodas? Virtual, es lo que toca en época de pandemia.
Os quiero. Cuidaos.

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