Me dirijo a ti, que te crees diferente. Aquí nos gusta a todos ir a las playas, a pasar unas horas, unos días o una temporada. Lo tenemos fácil, puesto que desde el interior de la Región solo se tarda apenas una hora en ver el mar desde cualquier lugar. Conozco a pocas personas de este territorio que nunca hayan estado en la costa disfrutando de las olas, del ruido del mar. O de volver a los pueblos a pasar el fin de semana con los amigos, y de todo lo que eso trae consigo: bares, restaurantes, hoteles y sitios donde divertirse.

Nuestro calendario festivo tradicional ofrece acontecimientos todo el año. Y a muchos nos gusta disfrutarlo. Y, salvo algunos, casi todos se disfrutan al aire libre.

Quizás te sientas muy listo porque tú quieres tener todo eso porque vives lejos, pero tienes una casa en la playa. Y los demás somos de otra raza y, a pesar de tener también casa en la playa, muy cerca de la tuya, no lo hacemos.

Me gustaría contarte que, con toda seguridad, los de aquí podemos disfrutar todo el año de ese presunto placer tuyo de unos días. Para nosotros es normal. Pero no lo hacemos, y no lo haremos hasta dentro de muchos días, a pesar de ser un hábito cotidiano. Porque sabemos lo que hay ahí afuera. Y que es muy serio.

No pienses otra cosa. Para nosotros, el hecho de ir a las playas, a los pueblos y a los lugares que nos gustan en cualquier tiempo del año forma parte de nuestra idiosincrasia. Y podemos estar peor que tú por no poder hacerlo.

Pero no lo hacemos.

Y con todo eso, tú vienes.

Si te atreves, piénsalo.