29 de marzo de 2020
29.03.2020
La Opinión de Murcia
Tribuna Libre

Vivan los guardias civiles

28.03.2020 | 20:31
Vivan los guardias civiles

Y lo digo por cuanto que ellos, con su disciplina militar, con su abnegación, son los grandes olvidados, dejados de la mano de Dios, y lo peor de todo, en manos de mandos que ni se los merecen ellos ni se los merece el Benemérito Cuerpo de la Guardia Civil.Y para muestra, un botón, o varios, porque es una detrás de otra.

Primer botón: Ante todo guapos y bien uniformados. Y es que a los guardias destinados en Tráfico en Murcia se les ha prohibido usar mascarillas y guantes porque, como no hay para todos, mejor que no las use nadie, y desde luego, está prohibido, bajo sanción, usar mascarillas o guantes traídos de casa, ya que, como no son los oficiales, no pegan con el uniforme, y no va a ir cada uno de una forma, que eso no queda bien, aunque dicha orden tiene una excepción: podrán usar guantes y mascarillas cuando sepan a ciencia cierta que el ciudadano con el que estén interviniendo es positivo en coronavirus. Y la pregunta es: ¿cómo saberlo si ni son médicos ni tienen equipos médicos, y de momento, la ciencia infusa no les funciona?

Segundo botón: Consejos vendo que para mí no tengo. Y es que la anterior orden, dada por el comandante jefe y el capitán segundo jefe a través de los mandos intermedios (teniente y brigada, que la secundan), no es cumplida al menos por el capitán, que usa guantes y mascarilla negra en todo momento.

Tercer botón: Donde dije digo, digo Diego. El 23 de marzo el coronel jefe del servicio de Prevención ordenó que a aquellos guardias que se contagien de coronavirus no se les grabe como enfermedad en acto de servicio, sino como enfermedad común, ordenando que a todos aquellos a quienes se les había grabado como en acto de servicio se habían de eliminar. Pero hete aquí que se han contagiado varios generales y altos mandos en la dirección general, así que el 26 de marzo ha cambiado la orden, y ha dicho que se grabe todo de nuevo como enfermedad en acto de servicio, para que los señores generales puedan cobrar íntegro su sueldo, y si fallecen, sus viudas la pensión extraordinaria.

Cuarto botón: El sentido común es el menos común de los sentidos. Y es que en Murcia, en Tráfico, el vestuario es tan pequeño que si uno abre su taquilla, el de al lado no puede. Pues bien, ahí se están cambiando, todos juntos, los guardias de un turno y, además, nunca están las mismas parejas de servicio, ni las parejas las forman los mismos hombres, y así, todos siempre bien mezcladitos. Porque, encima, aunque los cambios de turno se hacen con un intervalo de quince minutos, entre ambos cambios no se desinfectan las instalaciones, de modo que lo que hayan podido traer unos tras finalizar su servicio se lo comen los demás.

Quinto botón: Ustedes hagan la ley, que yo haré el reglamento. Esta famosa frase del Conde de Romanones la aplican a rajatabla en Murcia. Y es que con ocasión del Estado de Alarma, y pese a lo establecido en el Decreto que así lo aprobó, los guardias de Tráfico que están habitualmente en oficinas y no salen a la carretera, pese a no tener prácticamente trabajo, pues todos los plazos administrativos se han suspendido, siguen yendo todos a oficina, en horario de mañana o de tarde, y ninguno ayuda en la carretera, salvo dos días al mes, pero eso es para cobrar el complemento de Seguridad Vial (150 euros al mes), no para apoyar a sus compañeros en la carretera, que es donde realmente son ahora mismo necesarios.

En fin, se podría seguir, y ustedes se preguntarán: ¿Dónde están los sindicatos? No tienen, está prohibido por ley. ¿Y por qué no protestan? Porque son militares, y ante todo, un personal con una abnegación digna de mención.

Como decía al principio, ni la Guardia Civil ni los guardias civiles se merecen esos mandos, y el ministro del Interior debería plantearse que para ser mando e ir adquiriendo estrellas debería tenerse en cuenta exclusivamente la valía personal, no los años de servicio, que es lo único necesario para ascender.

Vivan los guardias civiles.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook