22 de marzo de 2020
22.03.2020
La Opinión de Murcia
Diario de un confinamiento

El Ratoncito Pérez

22.03.2020 | 18:56
El Ratoncito Pérez

Madrid, 20 de marzo

"Buenos días, señor Sánchez: se me acaba de caer un diente. No sé si se lo puedo dejar al Ratoncito Pérez o esperar a que acabe la cuarentena. Porque no sé si puede venir desde su casa a recogerlo. ¿Qué hago?".

Nuestro presidente no ha contestado a Sofía, probablemente nunca lo haga, pero sí lo ha hecho Francisco Igea, vicepresidente de la Junta de Castilla y León, con esta entrañable carta a su madre: «Querida Ana: nos hemos ocupado del asunto. Dile a Sofía que el Ratoncito tiene un pase especial, pero que lave bien el diente y luego se lave las manos. El ratoncito tiene que cuidarse, es personal esencial. Necesitamos esa ilusión».

La misiva ya ha recibido cientos de comentarios en las redes sociales; yo me quedo con el del periodista Mario Tascón: «Querida Sofía: me dicen en el ministerio de Sanidad que no se ha dado ningún caso de contagio entre humano y ratón. Lo único es que el regalo será más humilde porque hay muchas tiendas cerradas o, quizás, un vale para cambiar por algo bonito cuando acabe la cuarentena».

No sé vosotros pero yo de pequeña cuando se me empezaba a mover un diente no paraba de trasteármelo hasta que conseguía que se cayera, para colocarlo bajo mi almohada y esperar impaciente al Ratoncito Pérez, que siempre me dejaba un regalo. Mientras escribo estas líneas cumpliendo mi séptimo día encerrada en casa pienso en Sofía, también en mis sobrinas (Victoria, la más pequeña tiene ocho años) y en todos los niños del mundo a los que les ha tocado vivir esta locura y a los que los expertos aconsejan hablar con franqueza pero sin asustarles y manteniendo la calma. Ojalá sepamos hacerlo bien, nadie nos ha enseñado.

Año 1961. El presidente de los Estados Unidos, John F. Kennedy, en uno de sus recorridos por la NASA, se encuentra a un empleado de limpieza que friega el suelo: «¿Cuál es su trabajo aquí en la agencia?», le pregunta: «Señor, ¡estoy ayudando a poner a un hombre en la Luna!», le contesta orgulloso. Aunque no lo creamos, también cada uno de nosotros estamos contribuyendo a combatir en una lucha contrarreloj este virus lo suficientemente contagioso como para pasar de un puñado de casos en diciembre a una pandemia mundial en marzo y que solo en España a día de hoy ha matado a más de mil personas y tiene ya a cerca de 20.000 contagiadas. Lo estamos haciendo muy bien, para seguir así necesitamos paciencia, mucha disciplina y algo clave: recordar y recordarnos que nuestro esfuerzo por supuesto que está sirviendo para algo.

¡Buena noticias! Estamos ya en primavera y este año se la espera más seca y calurosa. Aunque aún no se conoce a ciencia cierta cómo se comportará el virus con el cambio de estación varios signos apuntan a que la subida de los termómetros y el aumento de las horas de sol podrían ayudar a reducir su propagación. Ojalá sea así; mientras, sigamos en casa y no bajemos la guardia: según el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades de EE.UU, el maldito COVID-19 puede permanecer hasta tres horas suspendido en el aire, cuatro en el cobre de las monedas, un día entero en un cartón y de dos a tres en el plástico y en el acero inoxidable. Así que a tomar todas las precauciones y lavarse mucho las manos.

Y para los que no entendieron de qué va esto de #YoMeQuedoEnCasa algunas recomendaciones: al supermercado una vez por semana, la farmacia para emergencias y el perro que haga sus necesidades en el árbol justo debajo de casa.
Os quiero. Cuidaos.

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