26 de febrero de 2020
26.02.2020
La Opinión de Murcia
Tribuna libre

Yo también soy Mendoza

25.02.2020 | 20:29
Yo también soy Mendoza

Si a José Luis Mendoza se le piden tres años de prisión por levantar los pabellones desmontables y provisionales de la zona trasera del monasterio, me pregunto si yo he contribuido en algo a ello, pues creo que yo también me estoy beneficiando de esos pabellones: doy clases en ellos, tomo café en sus máquinas, me reúno con alumnos y profesores, discuto, me enfado, río, disfruto y, en general, paso parte de mi vida en ellos.

Esto no sucedía hace unos 24 años. Entonces el monasterio y sus edificaciones anexas estaban en un estado penoso, lamentable, olvidado, abandonado, ruinoso y, algunas zonas con peligro de ser transitadas. No es preciso que me base en referencias de nada ni de nadie; yo lo vi, inspeccioné y evalué personalmente, y ciertamente que entonces los pabellones en cuestión no existían.

Tampoco había un claustro y un templo rehabilitados, no había titulaciones, no había profesores, no había grupos de investigación, no había personal administrativo y de servicios y, entre otros, no había más de 17.000 alumnos y más de 3.000 puestos de trabajo directos e indirectos vinculados con nuestra universidad.

Por lo visto, estas cuestiones son de escasa relevancia para entender nuestra actividad como de interés para la sociedad, pero yo sí que las reconozco y las valoro por la alta dificultad con que se han conseguido y por lo que ha supuesto para nuestra región. Otros dirán y dicen que no, pero yo digo que sí, y que no tengo dudas, que hace 24 años no encontré a nadie alzando la voz por el claustro, por su entorno, por el templo, por nada. Sólo encontré a José Luis y a Lola, paseando por las cercanías de Los Jerónimos, viendo lo deprimente del estado de aquellas estancias, pensando en todo lo que había por delante, en todo el esfuerzo que había que hacer, pero ilusionados y dispuestos. No oí a nadie más, yo no oí entonces a los que ahora, desde la barrera, dicen cómo torear, cómo hacer y deshacer, cómo construir, cómo gestionar, cómo enseñar, cómo investigar.

Es por eso por lo que yo también soy José Luis Mendoza, porque también debería responder de mi beneficio; yo soy profesor de la UCAM y doy clase en esos pabellones, y si no fuera por ellos no tendrían donde dar clase, ni mis alumnos podrían recibirla, pero he entendido y aceptado que mientras que no se desarrolle la esperada expansión de nuestra universidad en la zona delantera, en la que tampoco se nos deja edificar, era aceptable un pabellón provisional, porque con ese ánimo se levantó, para dar respuesta a una realidad de forma provisional y que, sin perjuicio de los defectos administrativos que se hayan cometido, nunca pude imaginar que alcanzaría la pretensión de cárcel para nuestro presidente, que representa a nuestra universidad y que las pretensiones sobre él nos afectan a todos los que formamos parte de ella.

A mí no me hace ninguna gracia que se pidan tres años de cárcel para quien ha levantado mi universidad, y me sorprende más que se haga por un asunto donde, de forma rutinaria en nuestra región y en el resto del Estado, se tramitan expedientes en suelo no urbanizable de actividades muy variopintas: talleres mecánicos, naves industriales, gasolineras, etc., unas veces con autorización previa y otras sin ella, resolviéndose de forma también rutinaria con expedientes administrativos que prosperan o no.

No tengo conocimiento de expedientes similares que alcancen la vía penal, esto es realmente lo más sorprendente, pues en definitiva se trata solamente de un conjunto de estancias prefabricadas y desmontables, apiladas para, provisionalmente, albergar usos docentes y afines, como sucede en otros muchos centros educativos, públicos y privados, como sucede en explotaciones agrícolas y ganaderas, como sucede en centros hospitalarios, como sucede en multitud de actividades que teniendo un valor para la sociedad mayor que su no utilización prevalece aquél, especialmente si se trata de un uso provisional.

Pienso en lo desproporcionado del asunto si lo comparamos con otros aspectos de la ciudad, de la región o del Estado que azotan nuestra realidad urbanística sin que lo penal medie entre ellos. Aquella decisión pudo tener defectos administrativos pero a mí me benefició, pues en la UCAM desarrollo mi actividad docente y creo que lo hago honestamente, y por ello si José Luis erró yo también, y lo que él merezca yo también lo merezco, y por eso creo que a esos efectos yo también soy José Luis Mendoza.

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