19 de febrero de 2020
19.02.2020
De murcia para el mundo

El mar y el pin

Uno de los principales problemas que hemos tenido con el Mar Menor es precisamente entender que es un asunto de Murcia, con el que se puede chantajear a Murcia y que sólo es responsabilidad de Murcia

19.02.2020 | 04:00
El mar y el pin

Dentro de las emergencias nacionales solventadas con especial rapidez y consideración gracias al Gobierno nacional del cambio, los murcianos no hemos tenido la fortuna de caer en la gracia de Pedro y Pablo para expiar nuestros pecados éticos y medioambientales.

Si bien en Mallorca el mayor escándalo de prostitución de menores a cargo de la Administración que se recuerda en democracia apenas implica medio minuto de tertulia televisiva nacional, ni por supuesto medio comentario del Gobierno central, en el caso del Mar Menor no vamos a recibir ayuda del Estado porque éste, deliberadamente, entiende que eso de dotar de libertad fiscal a los ciudadanos es incompatible con ayudarles a frenar un mal endémico que, pese a estar localizado exclusivamente en nuestra Región, afecta de manera clara y consciente al resto del país.

De hecho, uno de los principales problemas que hemos tenido con el Mar Menor es precisamente ese: entender que es un asunto de Murcia, con el que se puede chantajear a Murcia y que sólo es responsabilidad de Murcia. Caer en esa falacia argumental, tantas veces inmersa en el sentir de nuestra Región, nos deja en una posición de debilidad motivada, seguramente, por ese cierto complejo de inferioridad que tantas veces hemos debatido en estas páginas.

Murcia, valga la enésima redundancia, es una Comunidad autónoma al menos tan importante como Cataluña. Y si me apuran, infinitamente más, porque nosotros somos leales con el resto de conciudadanos de nuestro país y entendemos que no merecemos mejor trato que ningún otro español, sea cual sea su Región de origen. Pero creer que no merecemos más que nadie en ningún caso implica que nos debamos conformar con tener menos.

En ese mismo orden de cuestiones y prioridades, la Región de Murcia se ha colado en el interés del Gobierno central no porque entienda que nos tiene que ayudar con la mayor catástrofe medioambiental que probablemente vivamos ahora en todo el país. No, ese al parecer es un asunto que sólo nos compete a nosotros.

Sin embargo, lo que al parecer sí es de interés nacional y por ende de relevancia para la Moncloa es que en Murcia seamos una Región más a la derecha de lo que le gustaría a los militantes de sus partidos, y exactamente centrada en el escenario que más les conviene a ellos: el de la polarización.

Por primera vez en nuestra Historia, y pese a las muchísimas cuestiones en las que el Gobierno de España nos podría ayudar, los murcianos nos hemos convertido en el punching ball de la gestión del país. Ante cada cosa negativa que ocurre en cualquier región o ministerio, siempre habrá un portavoz del Gobierno para dedicar el 90% de su rueda de prensa a decir que en Murcia somos muy fachas porque imponemos un pin censor que por supuesto van a bloquear, o porque tenemos un mar contaminado al que ni por un segundo piensan ayudar.

En definitiva, somos la excusa perfecta para la inacción y la cara visible de la ridiculización. Hasta que todos, con independencia de nuestro color político, digamos basta. Y ya va siendo hora.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook