12 de febrero de 2020
12.02.2020
Así lo veo

Pablo Casado en su laberinto

12.02.2020 | 04:00
Pablo Casado en su laberinto

En el colmo de la incongruencia se alinea con la parte más conservadora de Europa al votar a favor de los desmanes contra la autonomía de la Justicia en Polonia y Hungría a la vez que anda despotricando contra el nombramiento de Dolores Delgado como Fiscal General del Estado

La cuestión catalana nos tiene tan entretenidos, tan preocupados también, que la sociedad española da la sensación de no tener tiempo para ocuparse de otras cosas. Cosas que, en tiempos normales, hubiesen sido objeto de debates, tertulias y artículos, y que ahora pasan desapercibidas porque no parece interesar a nadie, por muy inquietante que el asunto sea. Y hablo de lo ocurrido en el Parlamento Europeo, que aprobó hace poco una durísima resolución en la que se denunciaba el deterioro que, en Polonia y Hungría, se está produciendo en el Estado de Derecho, a la vez que se exige a la Comisión Europea mucha más fuerza «para prevenir la ruptura de los valores comunes». Valores puestos en peligro por los Gobiernos autoritarios de estos dos países, hasta tal punto que, en Varsovia, se desarrolló casi al mismo tiempo una importante manifestación de jueces para protestar contra las medidas que está tomando el Gobierno polaco que ponen en riesgo la independencia judicial en el país. Situación que es aún más grave en Hungría.

El texto de la resolución salió adelante con 446 votos a favor, 41 abstenciones y 178 en contra. Y ante el asombro de muchos, entre esos votos en contra se encontraban los del Partido Popular español, que daba la espalda al Partido Popular Europeo, Socialistas & Demócratas, Renew Europe, Los Verdes y la Izquierda Unitaria. Sí, los populares españoles, encabezados ahora por Dolors Montserrat, dijeron no a estos partidos y unieron sus votos a los reformistas y conservadores (ECR), entre los que se encuadra el Pis polaco de Jaroslaw Kaczynski, Vox, y los euroescépticos de ID, con la Lega y el Frente Nacional, entre otros.

Aunque nos parezca escandaloso, mirado con una cierta frialdad no podemos dejar de pensar que el PP ha sido consecuente con su actuación en España. Si ellos, lejos de hacerle el famoso 'cordón sanitario' a Vox, gobiernan, gracias a su apoyo, en Andalucia, Madrid y Murcia, votar a favor de ponerle coto a los desmanes en contra de la democracia de Polonia y Hungría hubiese sido hacer lo contrario de lo que aquí están llevando a cabo. ¿O ha sido Vox el que ha presionado al PP para que no vote con los populares europeos? Siento curiosidad por conocer la respuesta a esta pregunta.

Pablo Casado debería tomar ejemplo de Merkel, una politica consecuente con sus valores y que actua de acuerdo a los mismos. Tan consecuente que su actitud no ha dejado lugar a dudas ante el apoyo inicial que CDU, su partido, prestó al candidato liberal a presidir el estado federado de Turingia, que también obtuvo los votos de la formación ultraderechistaAlternativa por Alemania (AfD), declarando solemnemente que violar la política de 'control sanitario' a los ultraderechistas era algo 'imperdonable'. Declaraciones que han llevado a su formación política a vivir una crisis con la dimisión de la actual ministra de Defensa, llamada a ser la sucesora de Angela Merkel, al frente del Gobierno en Alemania, Annegret Kramp-Karrenbauer.

Pero me temo que el líder de los populares en España no admite lecciones de nadie. Y desde luego, no parece muy preocupado por aparecer coherente o no, porque el señor Casado, en el colmo de la incongruencia, se alinea con la parte más conservadora de Europa, votando a favor de los desmanes contra la autonomía de la Justicia que se están produciendo en Polonia y Hungría (una de las peticiones de esta moción consistía en pedir más independencia para el poder judicial de estos dos países), a la vez que anda despotricando contra el nombramiento de Dolores Delgado como Fiscal General del Estado, porque, según él, ofende a la independencia judicial.

No solo el general de García Márquez; Pablo Casado también está en su laberinto.

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