18 de enero de 2020
18.01.2020
Tribuna política

El pin parental y la mano de Vox en el presupuesto de la Región

Contra la rendición al sectarismo dogmático y al marxismo cultural

17.01.2020 | 21:28

El Gobierno resultado de un fraude electoral de Pedro Sánchez, ha anunciado que va a recurrir en los tribunales el pin parental impuesto por Vox en la Región de Murcia. El control parental de las enseñanzas complementarias y extracurriculares no es el único avance logrado por Vox para el buen gobierno de esta Comunidad autónoma. El apoyo parlamentario a los Presupuestos 2020 también contiene otras medidas en beneficio de los ciudadanos. Hemos desenmascarado el sistema clientelar que viene estrangulando las cuentas públicas desde hace mucho tiempo.

El presupuesto de la Región de Murcia para 2020 es un reflejo o caricatura del sistema clientelar que por desgracia predomina en todas las autonomías. Las transferencias a partidos, sindicatos y patronal son indicadores de un problema más grave que explica el fracaso de las Comunidades autónomas. Los ciudadanos se preocupan por los impuestos que pagan, la deuda que soportan y el déficit de las cuentas. Pero todavía estarían más indignados si supieran la cantidad de asociaciones y entidades privadas que están en la 'nómina' de la Comunidad de Murcia.

No es tolerable extraer dinero del contribuyente para repartirlo en forma de subvenciones directas y nominativas a los sujetos privados que participan en un sistema de prebendas y compra de voluntades. El modelo autonómico establecido por las oligarquías al mando del poder territorial contiene entregas de dinero dadas graciosamente por la Comunidad autónoma sin referencia a resultados o a la realización de proyectos. La Federación de Ajedrez recibe 30.000 euros, pero la lista de beneficiarios cubre cientos de nombres.

En Vox estamos decididos a terminar con el actual sistema de 'regional-chiringuitismo' que corrompe la política española. El presupuesto de las Comunidades autónomas no puede enfocarse como una lotería amañada con los premios adjudicados con nombres y apellidos. Las ayudas económicas, cuando sean necesarias para el interés público, deben adjudicarse por procedimientos abiertos y competitivos.

Gracias a las iniciativas de Vox se va a sanar la enfermedad que padece el capítulo de transferencias corrientes y otras partidas del presupuesto regional de Murcia. Hemos denunciado que se mantienen estructuras burocráticas duplicadas y no hay fondos para políticas de natalidad a las familias españolas. Tampoco hay garantías suficientes para evitar que los fondos de la consejería de Isabel Franco vayan a manos de organizaciones LGTBi. El Mar Menor está en diversos capítulos sin disciplina presupuestaria unificada y además se destina una partida de varios millones de euros a la creación de un nuevo 'observatorio' en lugar de dar este trabajo a los órganos que ya existen con ese cometido.

Son muchas las anomalías que hemos tratado de corregir y que deben llamar la atención de los murcianos además del pin parental. Pero me detendré en este último para afirmar que la lucha de Vox Murcia por el pin parental es esencial, porque se enmarca en el derecho constitucional de los padres a decidir sobre la educación de sus hijos. Nos ha sorprendido la virulencia de la élite neomarxista contra esta medida. El Gobierno socio-comunista-separatista prepara un gran asalto a la libertad con una agenda radical que pondrá en peligro el equilibrio y la libertad de pensamiento de nuestros hijos. La ideología de género, el terror climático y el revanchismo histórico son contenidos que van a ir asentándose taimadamente en la escuela pública de la mano de Pedro Sánchez y la Agenda 2030 de Pablo Iglesias.

El adoctrinamiento en estos tópicos es un experimento que está implantándose por el mundialismo progresista en colaboración con el marxismo cultural, y el pin parental es un instrumento para hacerle frente.

En concreto, la ideología de género se introduce como una terapia de conversión que funciona como un lavado de cerebro que niega la dualidad sexual biológica, afirma que el sexo es una construcción cultural y arruina la infancia. Lo grave no es únicamente que se quiera impedir el derecho constitucional y humano a que los padres controlen la educación de sus hijos; lo peor es que toda la escuela pública se quiera poner al servicio de la ideología de género. Algunos expertos pediatras han declarado que la ideología de género hace un grave daño a los niños.

En la Región de Murcia, la lucha en defensa del derecho de los padres para educar a sus hijos es una consecuencia directa de la funesta Ley aprobada en 2016 por el Gobierno del Partido Popular que, lejos de perseguir la no discriminación de las personas por su orientación sexual, lo que quiere imponer es la ideología de género, y lo que lleva a cabo es la promoción de la ideología LGTBi. Introduce en los colegios una ideología no científica, pero además vulnera diversos preceptos constitucionales y acuerdos internacionales. El derecho de igualdad; el de libertad de expresión; elimina la presunción de inocencia... Y entre ellos, el derecho de los padres a educar a los hijos conforme a sus propias convicciones. Conviene recordar que el Partido Popular de la Región de Murcia, que ahora reivindica la libertad, también ha promovido una reforma del Estatuto de Autonomía que ampara estas prácticas en el sistema educativo regional.

Esta rendición al sectarismo dogmático y al marxismo cultural que además promete triunfo y felicidad sin estudiar ni trabajar en las aulas, puede ser una de las causas del fracaso del sistema educativo y de los pobres resultados en los indicadores internacionales de referencia sobre desempeño escolar en la Región de Murcia.

Y, por último, ¿cómo puede haber padres y madres que consideren de buena fe que la formación en diferentes prácticas sexuales explícitas o aberraciones de cómo introducirse objetos por detrás, o las clases prácticas de intercambio de roles entre sexos, son enseñanzas complementarias que van a mejorar la educación infantil de sus hijos? En la grave situación actual, sólo Vox dice claramente a las familias que no pueden seguir confiando en las promesas educativas del progresismo colectivista y que no deben rendirse ante los avances de ese totalitarismo que se introduce suavemente.

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