11 de enero de 2020
11.01.2020
Cartagena D. F.

El tren se va

No sé si habrá que esperar a 2050 para que llegue el AVE, pero sí que mientras las comunicaciones con nuestra Región y, en particular, con Cartagena sean tan lamentables, se frenará y hasta retrocederá nuestro desarrollo

11.01.2020 | 04:00
El tren se va

Hay escenas en el cine o en las series de televisión que son recurrentes y se repiten continuamente, especialmente, cuando se trata de generar un clima de tensión, misterio o terror. Hemos visto muchas veces a un joven o a una joven corriendo entre los árboles de un poblado bosque. O a un asesino agarrando por el cuello a su víctima, a la que amenaza con un enorme cuchillo en la yugular, mientras la utiliza de escudo para protegerse de los numerosos policías que le apuntan con sus pistolas.

O la típica que, como tantas otras, debemos al maestro Hitchcock donde se ve a una chica en la ducha a la que le quedan dos telediarios. Con los Globos de Oro entregados y a pocos días de las nominaciones para los Oscar, me pongo cinematográfico para comentarles las últimas noticias sobre nuestros servicios ferroviarios. Imaginen esa escena bastante habitual en que un tren se pone en marcha y se aleja de la estación. Va cogiendo velocidad mientras un tardío pasajero corre dejándose el alma para tratar de agarrarse a la última barra del último vagón y no perderlo. La escena refleja a la perfección la situación de nuestra Cartagena como ese pasajero que llega apurado a la estación, aunque el final de la escena no siempre es el mismo: unas veces logra coger el tren y otras lo pierde.

Hace poco más de un año, LA OPINIÓN celebró su 30 aniversario con la publicación de un especial en el que nos invitaba a jugar al futuro. Los artículos de aquel Extra dibujaban un país, una Región y una ciudad tres decenios más tarde. El mío lo titulé Esperando el tren y narraba la llegada del primer AVE a Cartagena. Sí, casi en 2050 y tras superar las numerosas vicisitudes que surgieron por el camino, entre ellas, el rechazo de los gobernantes a la gran inversión que suponía, cuando a apenas cincuenta kilómetros se hallaba la flamante y soterrada estación de Murcia.
Decía que los gestores del servicio ferroviario dejaron que las máquinas y las instalaciones se fueran deteriorando y acabaron habilitando autobuses como lanzaderas para poder coger el tren en nuestra ciudad vecina.

Hasta a mí me pareció exagerado imaginar la llegada del AVE a Cartagena a mediados de este siglo, pero lo que ya es una realidad es que Renfe ha tenido que disponer de vehículos a ruedas para transportar a los pasajeros a la capital de la Región en varias ocasiones. El pasado mes de septiembre, la inolvidable y temida DANA causó daños a las vías que hubo que reparar, aunque los trabajos duraron todo un mes, más de lo que parecía razonable. O dicho de otro modo, cabe preguntarse si se hubieran dado más premura si en lugar del tramo entre Cartagena y Murcia, hubiera sido otro el cortado. Dejo que sean ustedes los que elijan cuál.

Y en este inicio de 2020, la compañía ferroviaria tiene que volver a tirar de autobuses, debido a labores de mantenimiento en algunos convoyes, que les obligaron a anular algunos servicios. Además de porque se desviaron algunos aparatos para cubrir la línea de Lorca. Los sindicatos, con CC OO a la cabeza, reclaman control y medidas urgentes, pero parece que la empresa tiene la misma prisa que se da en acortar el tiempo del viaje a Madrid.

Ni soy ni voy de profeta o adivino, pero tiene pinta de que el AVE se nos puede escapar en este viaje, dado que el nuevo Gobierno de coalición que nos hemos dado no cuenta con muchos partidarios de invertir en infraestructuras de este tipo. A ver si al menos, conseguimos modernizar la línea, o desdoblarla para ganar tiempo en los trayectos. Porque si no, seguiremos con un servicio precario que tendrá que volver a recurrir a los autobuses más de lo conveniente, si queremos defender nuestra estación.

Así que no sé si habrá que esperar a 2050 para que llegue el AVE, pero sí que mientras las comunicaciones con nuestra Región y, en particular, con Cartagena sean tan lamentables, se frenará y hasta retrocederá nuestro desarrollo. Y, por supuesto, serán en vano todos los esfuerzos por convertirnos en un destino turístico de referencia, porque casi nadie quiere ir a donde se tarda una eternidad en llegar.

No creo que sea necesario cortar vías, pero no podemos ni debemos consentir que nos traten como al último mono del país. Queremos subirnos al tren de la modernidad y, si hace falta, correremos hasta dejarnos el alma para aferrarnos a la última barra del último vagón. Sólo pedimos que no nos pongan más zancadillas y, si puede ser, que el mismo Estado que ha hecho posible que el AVE ya esté en buena parte de España nos tienda la mano para ayudarnos a subir.
Me temo que aún nos quedan muchas escenas de tensión, suspense y hasta de terror sobre este asunto antes de que lleguemos a un final feliz o, en caso contrario, descubramos quien es el 'asesino' de nuestro tren.
Continuará...

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook