03 de enero de 2020
03.01.2020
La balanza inmóvil

Intimidad

02.01.2020 | 22:19
Intimidad

Los derechos constitucionales parejos pero distintos. Si una persona no quiere que se sepa su condición sexual y alguien lo publica, eso atenta a la intimidad pero no al honor, porque ser gay o lesbiana no es una deshonra, ha dicho el Tribunal Supremo. Pues por ese camino andan las cosas, solo que esta vez es sobre la salud física o mental, cuando Mediaset es condenada por cuarta vez, en relación a sus informaciones sobre María José Campanario (casualmente la mujer de exmarido de una de sus colaboradoras). La última condena es a indemnizarle por atentar contra su honor e intimidad. Esta vez ha sido la cuantía de 168.000 euros, por información errónea emitida en Sálvame (no me lo puedo creer) sobre su estado de salud. Claro que, como me decía el director de una extinta revista en boga hace unos años, me da igual la condena porque con la publicación de esas fotos gano más dinero que la multa que me impongan. La empresa está para ganar dinero. Yo no soy ni he sido nunca empresario, pero supongo que la mayoría de éstos dejarán un hueco al honor y a la ética profesional. No todo va a ser pasta a ganar como sea a costa de los demás. En este caso de la señora Campanario es evidente que la indemnización es barata, con la audiencia que obtuvieron en Sálvame. Y pensar que ese programa es de los más vistos, si no el que más, en la televisión. Después queremos que nuestros políticos se pongan de acuerdo sabiendo dialogar. Otro de sus aciertos es que la fiscalía pide dos años y medio de cárcel a un concursante de Gran Hermano 2017, murciano por más señas, por abusos sexuales a otra concursante, al parecer aprovechándose de su estado de embriaguez total o a medias. El responsable económico también sería la misma empresa dicha, por permitirlo. Y eso que el movidito Hugo también concursante del ultimo Gran Hermano Vip, no los demanda, porque o es muy bueno o le han ofrecido ser colaborador, porque si lo hace con las humillaciones que le hicieron dentro de la casa (vinagre o sal en alimentos que requerían lo contrario, o aporrearle con una espátula de cocina y aceite de freír la espalda por otro concursante, mientras los demás se reían escondidos) les ganaría seguro una suculenta indemnización.

A mayor abundamiento, también les obligan a dejar de emitir un concurso por no ser los propietarios de la idea, Pasapalabra. Al contrario que Zara, que ha ganado a Zara Dental, empresa catalana que se ofreció a don Amancio Ortega para colaborar (qué listos), porque el Supremo ha sentenciado que Zara solo puede haber una (incluso sus colas para pagar son únicas en la historia del comercio al por menor). Esa sentencia de noviembre pasado condena a una indemnización de 50.000 euros por daño material y 10.000 euros por daño moral y a que se publique la sentencia para evitar más publicidad engañosa. Por otra parte, y justo lo contrario un juzgado de Barcelona desestima la petición cautelar pedidas por la marca Sportium contra la firma murciana Apostium. No existe plagio ni confusión de marcas en esas apuestas deportivas 'on line', según el auto judicial porque toleró durante año y medio esa situación Sportium, al no oponerse al registro efectuado en la Oficina de Patentes y Marcas por Apostium.

Amigos, la ley es la ley, y mientras exista podremos defendernos del caciquismo y de las dictaduras del pensamiento innoble de superioridad por razón de raza, sexo, o religión, mientras no se cambie la Constitución española o lo diga Europa, claro.

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