02 de enero de 2020
02.01.2020
Mata al rey

Queridos reyes magos

02.01.2020 | 04:00
Queridos reyes magos

Este año quiero pediros que, por favor, no le traigáis a mi hija juguetes para niñas. Sé que no depende solo de Vuestras Majestades, así que hago pública esta carta para que puedan leerla también familiares, fabricantes de juguetes, publicistas y hasta políticos y políticas.

Es bien sabido que el juego es la forma primordial de aprendizaje. Basta comprobar qué juguetes o qué juegos ofrece cada cultura a sus infantes para saber qué tipo de actividades les reserva. Así que cada vez que Sus Majestades dejan una cocinita, una tabla de planchar o un carricoche junto a las zapatillas de la niña, y una metralleta, un superhéroe o un bólido teledirigido junto a las zapatillas del niño, les están apartando en realidad un pedazo de su futuro.

El argumento invariable de abuelos, abuelas y directores de marketing es LA ILUSIÓN DE LA INFANCIA. Así, con letras grandes. Pero si a la niña es lo que le gusta, dicen. ¿Cómo le vas a quitar esa ilusión? ¿Es que no tienes sentimientos? imploran. Los sentimientos están bien. Yo creo que tengo algunos. Por ejemplo, si veo que mi hija se decepciona mucho, siento tristeza; siento una tristeza atávica. ¡Sintonizo con abuelos, abuelas, y hasta con el Corte Inglés! Y me da el pronto de librarla de esa decepción, porque es mi hija y quiero protegerla. El problema es que con esos juguetes podemos estar haciendo justo lo contrario. 

Ya sé yo que todos los argumentos del mundo son una suave brisa ante el huracán de energía libidinal que es capaz de insuflar el sistema capitalista globalizado en una abuela que piensa en la carta a los Reyes Magos para su nieta. Ya sé que nosotros mismos tenemos nuestra infancia y con ella nuestra educación sentimental vinculada a ese tipo de juguetes. Pero, echen un vistazo a su alrededor, vivimos rodeados de cosas que pensábamos que eran para siempre, y vean cómo han cambiado. El sexismo es el sentido común del machismo, y está también ahí, a nuestro alrededor, solo que de forma mucho más invisible e integrada. Enfrentándonos, entre otras cosas, a la falsa elección entre decepcionar a nuestras hijas e hijos o seguir haciéndole el juego. 
 
Además, que esto es una carta a sus majestades. Puestos a pedir, podemos pedirlo todo; juguetes divertidos, ilusionantes y no sexistas. Puestos a pedir, alguna fábrica de juguetes importante podría arriesgar y crear una imagen de marca basada en esa idea. Seguro que tendrían un buen arranque y con una buena campaña crearían un nuevo mercado, ganarían dinero, y abrirían brecha, o más bien empezarían a cerrarla. Puestos a pedir, se podían crear exenciones fiscales y tipos súper reducidos de IVA para este tipo de juguetes. Si los tiene el porno, los yates y los coches de gama alta, ¿por qué no el futuro de nuestras hijas e hijos?

Queridos Reyes Magos, fabricantes de juguetes, políticos y familiares del mundo, no sé si les estoy pidiendo demasiado. Después de todo, este año no es que me haya portado muy bien. Sé, en todo caso, que no me lo traerán todo; las cartas a los reyes magos son así. Pero algo me tienen que traer, ¿no les parece? Algo, aunque sea poco. El año que viene, otro poco. Y así igual algún día miramos a nuestro alrededor y vemos que las cosas han cambiado y el mundo es más igualitario. No sé si un mundo más igualitario es mucho pedir, pero ¿me van a quitar esa ilusión? ¿Se la van a quitar a mi hija? ¿Es que no tienen sentimientos?

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