30 de diciembre de 2019
30.12.2019
La Opinión de Murcia
Murcia D. F.

La década prodigiosa

El Gobierno local de Murcia ha diseñado una estrategia para los próximos diez años en los que plantea los mismos asuntos que están encima de la mesa, sin solución, desde hace lustros

30.12.2019 | 04:00
La década prodigiosa

Vivir en Murcia dentro de diez años va a ser maravilloso. Un municipio a la última con los grandes problemas estructurales que lleva arrastrando desde hace lustros solucionados. Así lo ve el Gobierno local de coalición (PP y Cs) que, con el final de este 2019, ha realizado un ejercicio de predicción de futuro y nos ha situado por un momento en el 2030 tras pasar por una década prodigiosa, la que dibujó el alcalde de la capital, José Ballesta, el pasado viernes en el tradicional desayuno con los periodistas, que sirvió además para presentar cómo serán las campanadas esta Nochevieja.

El alcalde explicó ante los plumillas y sus socios de gobierno, entre ellos el líder local de Cs y concejal de Fomento, Mario Gómez, los objetivos de la Estrategia Murcia 2020-2030. Destacó cuatro pilares fundamentales: sostenibilidad y medio ambiente, movilidad limpia, vertebración del territorio y cultura y talento. «Hemos desarrollado una estrategia a diez años vista que va a permitir marcar las líneas de acción de la próxima década, priorizando aquellos temas que más preocupan a la sociedad murciana y que están alineados con los Objetivos de Desarrollo Sostenible marcados por Naciones Unidas», manifestó Ballesta.

Muy buenos propósitos, que el retrovisor de la memoria se empeña en considerar como un brindis al sol, debido a que son temas y asuntos estructurales para un municipio que lleva lustros estancado en los mismos problemas. La asignatura pendiente del transporte público hace mucho que se le fue de las manos al Ayuntamiento, que en este capítulo está carente de ideas y de empuje para vertebrar con transportes alternativos y ecológicos la movilidad de las miles de personas que se tienen que desplazar a diario de un lugar a otro.

Y una cosa lleva a la otra. El abuso del coche privado en la capital de la Región es patente cada día más con embotellamientos y atascos que hace mucho eran impensables. Hasta las nuevas vías registran ya retenciones fuera de las horas punta y no precisamente por la estructura de los carriles bici, que ha sido el proyecto más valiente que han hecho Ballesta y su equipo desde que tomaron posesión del bastón de mando. Para las dos ruedas ha sido necesario quitar centenares de aparcamientos de vehículos, una apuesta arriesgada para unos ciudadanos fascinados por la automoción.

El humo de los coches asfixia a una ciudad que remolonea a la hora de ejecutar proyectos (solo hay que mirar el 'Plan de Implementación de la EDUSI -Estrategia de Desarrollo Urbano Sostenible e Integrado- Estrategia de Ciudad Murcia 2020' que, en su momento, fue cacareado) y que tarda décadas en llevarlos a cabo. Basta con fijarse en la peatonalización de Alfonso X (se ha ejecutado casi 20 años después de plantearse por primera vez) o en la recuperación de la Cárcel Vieja o San Esteban. Y ahora, por fin, llega la década prodigiosa. Si fuera una osa me pondría a hibernar y me echaría a dormir para despertar en esa maravillosa ciudad del 2030. Por nadie pase.

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