14 de diciembre de 2019
14.12.2019
Cartagena D. F.

Los titulares eternos

El rector se marcha porque cree que 'toca', porque admite que es un cargo que desgasta y piensa que debe entrar un nuevo equipo con nuevos impulsos por el bien de la Universidad

14.12.2019 | 04:00
Los titulares eternos

Con lo rápida que pasa la vida, con la velocidad que llevamos día tras día, con la falta de tiempo que padecemos para hacer tantas y tantas cosas que tenemos pendientes, parece mentira cómo se eternizan algunos proyectos, especialmente, en nuestra ciudad, en la que uno tiene la sensación de que llevamos años estancados. Al menos, así lo reflejan los titulares de las noticias, ya que los de hoy se podrían copiar clavados de los de hace al menos cinco años. Un claro ejemplo nos lo ha dado esta semana el rector de nuestra Universidad Politécnica, Alejandro Díaz Morcillo, quien, además de anunciar que renuncia a presentarse a un segundo mandato, resaltó que una de las cosas que más le ha sorprendido en los cuatro años que lleva al frente de la institución docente es la lentitud y la burocratización de todos los proyectos e inversiones que, entre otras cosas, le han impedido dejar el cargo con la Escuela de Arquitectura y la nueva residencia universitaria en el antiguo edificio administrativo de la calle Sor Francisca Armendáriz en marcha, como se propuso.

La verdad es que estas dos infraestructuras universitarias llevan siendo sus dos grandes proyectos y copando los titulares relacionados con la UPCT más de cinco años y así no hay quien avance. Por cierto, solo un inciso. El rector se marcha porque cree que 'toca', porque admite que es un cargo que desgasta y piensa que debe entrar un nuevo equipo con nuevos impulsos por el bien de la Universidad. Si todas las personas con cargos de responsabilidad en instituciones públicas y quizá también privadas de nuestro país hicieran lo mismo, nos hubiéramos evitado más de un susto y, sobre todo, más de un escándalo.

Volvemos a lo de los proyectos eternos. Resulta que hace unas pocas semanas nos informan de que se inician las excavaciones en el Anfiteatro Romano. No me digan ustedes que no tienen la sensación de que llevamos décadas iniciándolas. En fin, a ver si esta vez pasa de la tinta de los periódicos a la realidad de los hechos y tal vez algún día podamos disfrutar de una joya de nuestro patrimonio arqueológico al que llevamos demasiado tiempo dándole de lado. Lo que no parece muy adecuado es que el Teatro Romano, cuyo museo es el más visitado de la Región y uno de los más visitados de nuestro país se tenga que conformar con propinas de la Administración central, que prefiere o a la que convencen para derivar sus fondos a otras riquezas arquitectónicas con menos solera. El caso es que llevamos tanto tiempo excavando en esta ciudad que debe ser que vamos poco a poco para no quedarnos sin tarea y desacostumbrarnos.

Porque digo yo que en otras urbes, especialmente del norte de nuestro país, ya hubieran tenido financiación más que suficiente para recuperar tres anfiteatros, otros tres teatros romanos y cientos de palacios de San Esteban o de cualquier otro santo. Prueba de ello es que el bajo coste ya ha llegado al AVE sin que nosotros, ni murcianos ni cartageneros, podamos coger el 'pajarraco de hierro veloz' ni aún pagando millonadas. Eso sí, podemos seguir peleándonos entre nosotros en lugar de reclamar lo que es justo para los dos.

Lo de los titulares eternos clama al cielo en algunos casos. El del AVE es uno de ellos y los del declive del Mar Menor, por mucho que nos echemos las manos a la cabeza, llevamos leyéndolos mes sí, mes también durante muchos años. Y, como durante todo este tiempo, seguimos apartando culpas sin hacer nada de nada.

Lo del nuevo macropuerto de El Gorguel también se lleva la palma. Lo bueno es que la nueva presidenta de la Autoridad Portuaria, Yolanda Muñoz, ha manifestado que sigue entre sus planes esta gran infraestructura, cuya ejecución ocupa las portadas desde hace más de una década, pero que apenas ha superado unos trámites burocráticos insignificantes y todo apunta a que seguirá enternizándose. Ojalá me equivoque, pero mucho me temo que si a la nueva dirigente portuaria le hacen el mismo caso con esta cuestión que a sus antecesores, al final, la terminal de El Gorguel desaparecerá de los planes del Puerto y hasta de los titulares de la prensa.

Esto de repetirnos se nos da bien a los periodistas. A veces, resultamos hasta cansinos, porque cogemos un tema y estamos erre que erre hasta que nos hartamos nosotros mismos o lo convertimos en un referente o en un símbolo. Que se lo digan a Greta Thunberg, elegida nada menos que personaje del año para la revista Time por hacer lo mismo que miles, millones de ecologistas del mundo llevan reclamando desde hace muchísimo tiempo. Y es que, como dice mi exjefe, para esto de crear personajes, los de la prensa somos únicos.

Y para repeticiones, las que nos ofrecen semana sí, semana también nuestros políticos locales, con sus trifulcas y sus disputas, que no nos interesan ni lo más mínimo. La última es de traca. Para una vez que habíamos tenido un pleno municipal tranquilo, van y la lían fuera. Los de MC decidieron grabar una felicitación navideña en el hall del Ayuntamiento y debe ser que pensaron que, como es la casa de todos, pues se podían presentar allí cualquier tarde, al parecer, sin avisar a nadie. Y eso hicieron. La Policía les dijo que no podían hacerlo y les dio la excusa perfecta para hacer ruido. Claro que tal vez la alcaldesa no ha estado muy acertada al tirar de las medidas de seguridad antiterroristas para justificar el supuesto desalojo de nuestros navideños concejales. Hubiera bastado con que dijera que uno no puede presentarse en el Ayuntamiento con un equipo de grabación como Pedro por su casa. En fin, una más. Y las que quedan.

Al final, va a ser verdad eso de que el tiempo es cíclico y que todo se repite. Aunque para que algo se repita, en algún momento tiene que ocurrir por primera vez. Y aquí hace demasiado tiempo que no ocurre nada. Suerte que, al menos, nos seguirán dando titulares que llevarnos a la boca. Y, si nos gustan, pues repetimos.

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