12 de diciembre de 2019
12.12.2019
El Mirador

Libertad de...

12.12.2019 | 04:00
Libertad de...

La libertad es una de las ideas más usadas por toda la humanidad. Pero no deja de ser un concepto, jamás será una realidad absoluta. Quizá una nueva realidad objetiva, incluso subjetiva, no sé, pero nunca absoluta. Y eso por el simple hecho de que con que tan solo existan un par de seres humanos sobre la tierra, ambos dos se coartarán sus propias libertades personales. Siempre ha ocurrido así€ Hemos evolucionado en sistemas de sociedades y Gobiernos hasta parecer que hemos dado con la menos mala de todas las fórmulas de convivencia, al menos hasta ahora: la democracia. Y, sin embargo, los peores tiranos y dictadores que no han obtenido el poder por un golpe de Estado violento lo han hecho por la puerta del propio sistema democrático. Ahí tenemos a Hitler mismamente. Y es, precisamente, por respetar las libertades de personas que no respetan las del resto. De hecho, su ideología se basa en cercenar las libertades ajenas. Pero todo, claro, eso sí, siempre en el sacrosanto nombre de la Libertad.

Luego aquí hay algo que relativiza el concepto Libertad. Esa manida frase de 'tu libertad termina donde empieza la mía' es muy bonita para sentar cátedras y abrillantar discursos, pero no es práctica, porque resulta que siempre esas libertades se pisan a sí mismas invadiendo el terreno del otro, y enarbolando por ambas partes, precisamente, ese derecho a la libertad de cada uno. Pero, eso mismo ¿dónde empieza una y termina la otra? Lo que sí que empiezan son todos los problemas. Y es ese mismo derecho a la libertad, curiosamente, el que se carga el derecho a la misma libertad del otro. O al revés, me da igual. Pero la verdad es que la única libertad plena a la que tenemos pleno derecho es al librepensamiento, que, curioso, es el que menos ejercitamos, y encima nos encanta no hacerlo por lo cómodo que es alienarnos con cualquier corriente de masas menos con nuestro librepensamiento. Pero, en cambio, sí que exigimos ¡qué cosas! libertad de opinión, libertad de expresión, libertad de acción, y libertad para atacar exactamente lo mismo en los demás que no opinen o crean lo que yo creo y opino.

El fenómeno Vox (en toda Europa existe el revival ultra) resulta muy gráfico y esclarecedor. Este movimiento de extrema derecha combate los fenómenos sociales del feminismo, LGTBI y otros derechos y/o avances en ese terreno, precisamente porque, aparentemente al menos, sus planteamientos se están absolutizando desde plataformas que imponen sus formas y maneras con la fórmula dictatorial del 'si no estás conmigo es que estás contra mí'. O sea, eres un reaccionario. Así, sin más. Y en eso, no dejan de llevar un poco de razón, reconozcámoslo. Lo curioso es que se rebelan con igual prepotencia de la que los acusa, y aún más, desde la mentira descarada, el falseamiento de los hechos, el desprecio más soez y el insulto más innoble. O sea, ellos no tienen derecho a utilizar métodos orwellianos, pero yo sí lo tengo a usarlos goebbelianos. Y lo que más llama la atención, siempre defendiendo su propia libertad a expresarse como sienten y piensan, aunque donde ostentan poder, vetan las declaraciones a favor de tales movimientos y se niega la libertad a expresarlas.

En este país nos pasamos la vida discutiendo el derecho de los padres a elegir el tipo de educación que quieren para sus hijos. Y eso suena muy bien. La Iglesia exige (como otro ejemplo de esto) el derecho de los católicos a educar a sus hijos en sus principios, pero ¿y al resto de las confesiones, se les respeta los mismos derechos en los mismos centros públicos donde ellos sí que imponen su presencia? Pues no, más bien se les niega. Y lo mismo defiende su presencia y ocupación de los espacios públicos en sus manifestaciones procesionales, etc. que impide el mismo derecho a los demás diciendo (hay que tener la cara dura) que son espacios públicos, no confesionales. Es la parte de 'su' libertad que defienden quitándosela a otros. O la opinión de libertinaje para los unos, o se coartan las libertades para los otros. Mi opinión personal es que los padres puedan elegir educación religiosa y/o doctrinal para sus hijos siempre y cuando sea en escuelas privadas, incluidas las religiosas, sí, pero con un límite: ni esa religión o ideología deben ir contra ninguno de los Derechos Humanos, ni enseñar principios machistas, ni xenófobos, ni abusivos, ni que falsifiquen la Historia, ni que manipulen las mentes, ni que vayan contra la igualdad de las personas, ni que socaven las bases de la sociedad, ni que inciten al odio, ni€ todas esas cosas. Libertad para eso no debería haber, lo siento. Como también los colegios públicos deberían estar cerrados a cualquier formación religiosa, dado su carácter laico y universal€ que de ahí mismo viene Universidad. ¿Cómo una Universidad puede ser universal si rechaza la universalidad de las religiones, de todas las religiones menos la suya?

Y ni siquiera esos principios se cumplen. En los colegios religiosos (y privados) se enseña según sus creencias por el derecho a su libertad de elección. Correcto. Pero en los públicos imponen esos mismos derechos en contra de los derechos de los demás, exigiendo convertir la enseñanza pública en un adoctrinamiento privado. Y eso, dando por supuesto que en sus privados no impartan una enseñanza clasista, exclusivista y deformada. Y formada en dudosos principios. Es que lo están haciendo en Cataluña y en el País Vasco ¿no? Pues, entonces ¿por qué no en las otras? Y es que usamos la libertad para cargarnos la libertad en nombre de la libertad. Y eso es, justo, la peor esclavitud.

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