07 de diciembre de 2019
07.12.2019
La Opinión de Murcia
Cartagena D. F.

El tridente femenino

Tres mujeres en la cúpula de las instituciones de Cartagena: la alcaldesa, Ana Belén Castejón; la nueva presidenta de la patronal COEC, Ana Correa, recientemente elegida, y la que acaba de llegar, Yolanda Muñoz, al frente de la Autoridad Portuaria

07.12.2019 | 04:00
El tridente femenino

Ser mujer no es un valor, al menos no lo es más que ser un hombre. No es una ventaja, pero tampoco debería ser una desventaja, como ha ocurrido durante siglos y continúa siendo a día de hoy, porque quedan muchos techos de cristal que romper y muchas desigualdades que superar en pleno siglo XXI. Pero se equivocan quienes convierten en un valor el hecho de ser mujer, porque no lo es más que el hecho de ser un hombre.

Puede que para algunos me esté metiendo en un jardín en el que hay que andar con pies de plomo, pero es que tengo muy claro que la tan ansiada igualdad no se alcanzará nunca por la vía de imponerse al sexo opuesto atribuyéndose más valor que el otro. Ese es el error que llevamos cometiendo los hombres durante miles de años. 

Otra cosa bien distinta es el mérito que tienen muchas mujeres al abrirse camino en un mundo diseñado en su mayor medida por y para los hombres, en el que, casi siempre, ellas tienen que esforzarse y demostrar infinitamente más que ellos para progresar en sus carreras profesionales. 

Por esta razón, genera cierta tranquilidad y, por qué no decirlo, cierta dosis de ilusión que nuestra ciudad, nuestra Cartagena, esté en manos de un tridente femenino, porque ya les presupongo el esfuerzo, el mérito y el valor que tienen las tres mujeres que lo forman de haber alcanzado puestos de tanta responsabilidad.

Nuestra alcaldesa, Ana Belén Castejón, ya suma por años el tiempo que lleva en el cargo y ha demostrado determinación y agudeza más que suficiente para mantenerse en él, plantándole cara incluso a sus superiores en el partido, lo que le ha supuesto infinidad de críticas, pero también numerosos elogios. Muchos han visto conveniencia en su decisión de aliarse con el PP y Cs, mientras que muchos otros lo consideran un gesto de valentía. Ella y su conciencia son las únicas capaces de resolver esta disyuntiva, a la que sabía que iba a ser sometida y, lejos de arrugarse, se muestra fuerte, confiada, desafiante y un tanto arrogante, en ocasiones.

Además, en virtud del pacto con los populares, el tridente femenino no se romperá a mitad de mandato, cuando se produzca el relevo del bastón de mando y sea nombrada alcaldesa Noelia Arroyo, que fue lo suficientemente hábil para convertir la derrota de su partido en las urnas en una victoria, al conseguir una alianza que muchos quisieran que se trasladara al panorama político nacional, donde, por cierto, ninguna mujer lidera un partido político, con permiso de Inés Arrimadas, que está a un paso de hacerlo en un Ciudadanos venido a menos. Pero volvamos a lo nuestro. 

Otra de las puntas de nuestro tridente femenino la ocupa desde hace pocas semanas Ana Correa, la primera mujer en acceder a la presidencia de la patronal COEC y que, en poco tiempo, ha demostrado muchas ganas de trabajar y grandes dosis de sensatez, de eso que tanto nos hace falta. Nada más llegar, respondió a quienes querían convertir la capitalidad gastronómica de Murcia en una nueva guerra entre vecinos y llamó a remar en la misma dirección, en lugar de abrir vías de agua. Y estos días, no se ha mordido la lengua para advertir de lo que ya sabemos todos, pero nos resistimos a ver, que la situación del Mar Menor va a depararnos un desastre turístico y económico que va a sacudir a toda la Región y contra el que hay que empezar a tomar medidas ya. ¿A qué esperan?

Correa habla claro, con respeto y elegancia, pero sin cortapisas y sin más influencia de aquellos a los que representa. Además, ha fichado para su equipo de confianza a otra mujer tan firme y decidida como ella, la presidenta de la Asociación de Mujeres Empresarias de Cartagena (AMEP), Nuria Castillo, quien ahora es también vicepresidenta de la patronal. ¡Buen fichaje! Y es que la lealtad es otra de las virtudes que ha dejado entrever la nueva líder de la COEC al manifestar que hubiera preferido que nombraran presidente de la Autoridad Portuaria de Cartagena a su antecesor en la patronal, Pedro Pablo Hernández, en lugar de a la secretaria general de Educación de la Comunidad, Yolanda Muñoz, a pesar de que, como ella, es una mujer.

Precisamente, esta alto cargo del Gobierno regional es la tercera punta de un tridente que permite que nuestro Ayuntamiento, nuestro Puerto y nuestros empresarios estén capitaneados por mujeres.

Muñoz luce un curriculum brillante y años de experiencia y se pone al frente de un caramelo tan dulce como la Autoridad Portuaria, que lleva muchos años con rumbo de beneficios millonarios y un crecimiento imparable. Habrá que darle tiempo para analizar su gestión, pero el hecho de que este trasatlántico lleve más de seis meses sin capitán, desde que dimitió Joaquín Segado, es el  reflejo de que muy mal debe hacerlo para que no siga al alza y lo lleve a la deriva. Seguro que no.

Cartagena se halla en las manos de tres mujeres y todos nos confiamos a ellas, a su valía y al buen hacer que han demostrado para llegar donde están, por sí mismas, no por el hecho de ser mujeres. Así se defiende a las mujeres y no con proclamas víctimas tas absurdas y ridículas, alimentadas por una falsa y exasperante sensibilidad y la complicidad de quienes callan por temor a ser tachados de lo que no son. Flaco favor le están haciendo algunas a las mujeres.

La auténtica igualdad se percibirá el día en que no sea excepcional que una mujer llegue a lo más alto, cuando deje de haber pioneras en las instituciones, cuando no tengamos que leer titulares sobre primeras mujeres aquí o allá ni tampoco columnas como ésta.

Suerte a las tres, suerte a todas las mujeres y suerte para Cartagena

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