15 de noviembre de 2019
15.11.2019
Verderías

Más ciencia, por favor

15.11.2019 | 04:00
Más ciencia, por favor

En el catálogo de logros y haberes del ser humano, entre tanto y tanto hecho malhadado, entre tanta miseria, tanta injusticia y tanta porquería como alberga nuestra historia, unos cuantos Hechos, así en mayúscula, sobresalen como exponente de que, al fin y al cabo y pase lo que pase, ser de nuestra especie merece la pena.

Estos Hechos son de muy diverso pelaje. Los hay políticos, por ejemplo, con momentos de históricos avances contra las dictaduras. Los hay culturales, con las fechas de publicación de las grandes obras literarias universales. O los hay filosóficos, como cuando a nuestra pretérita gente le dio por pensar más allá de los sucesos cotidianos y preguntarse por la inmensidad del universo. Los hay azarosos y los hay que están basados en el heroísmo personal o de grupo, en la generosidad o en el amor hacia los otros.

Pero quizás de entre estos y otros tipos de gloriosos Hechos que nos reconcilian con nuestra especie, merece la pena destacar uno. Me refiero al Hecho científico. Estoy hablando de ese increíble proceso con el que la innata curiosidad humana, que probablemente tenga razones darwinianas dirigidas a garantizar la supervivencia de la especie a través de la forma de resolver los problemas que para nuestras vidas nos presenta el entorno, provoca que nos adentremos en el estudio de porqué las cosas son como son. Ni más ni menos. Me refiero, entonces, al conjunto, no de personas, sino más allá de las personas al conjunto de sistemas de personas, e incluso de sistemas de sistemas, que generan conocimiento a través de la experimentación, certezas a partir de las hipótesis y resultados reconocibles tras innumerables ensayos y errores.


¿Se han parado a pensar en qué ha sucedido en el trascurso de la historia humana para que ahora sepamos que dentro de la célula hay un núcleo, dentro de un núcleo un ADN y dentro de un ADN, unos átomos, unos electrones, unos neutrones, unos protones y no sé cuántos demonios de partículas más que, a estas alturas, ya no son ni elementales ni nada, sino una pléyade de microindividuos que vibran, saltan cuánticamente y a saber cuántas payasadas más son capaces de hacer?

Creo que es glorioso. La escala de nuestra capacidad para generar conocimiento es solo comparable con la escala de nuestra humilde comprensión de que la realidad es tan compleja que nunca podrá llegar a ser comprendida del todo. Por eso siempre quedará la opción de un nuevo descubrimiento para un renovado Eureka que salte hacia el aire desde un tubo de ensayo, un circuito informático o una modesta pizarra.
Y todo esto viene a cuento de que, un año más, el pasado fin de semana se celebró en Murcia la Semana de la Ciencia. Quizás uno de los más benditos clásicos de entre los eventos anuales que pueblan la Región de Murcia. Muchos años más para este evento.
Más ciencia, por favor.

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