11 de noviembre de 2019
11.11.2019
La Opinión de Murcia
La Feliz Gobernación

La sopa verde inunda la Región

"La pregunta es: ¿qué pasa en la calle que los radares de los partidos mayoritarios no detectan? Hay muchas respuestas, y cada cual tiene la suya"

11.11.2019 | 01:37
La sopa verde inunda la Región

El resultado electoral escribe un apunte en la agenda política inmediata de la Región en relación al pacto de Gobierno PP-Cs, que se sostiene sobre unos resultados autonómicos que los de las legislativas han refutado.

Murcia verdea en solitario en un mapa de España coloreado en rojo PSOE, excepcionalidad de un inicial impacto que provoca rubor y pasmo. Los municipios de la Región, todos a una, han obedecido a la voz secreta y han entronizado a Vox como primera fuerza política de esta Región. El fulgurante ascenso del retórico vivaespaña como tónico político no se contabiliza solo en esta Comunidad, pero no parece un gran consuelo si desde aquí lideramos el fenómeno. Es cierto que estábamos advertidos, pero no podíamos prever tamaño alcance.

Todavía es más estupefaciente la altura de esta emergencia por tratarse Vox de un partido meramente ideológico, que sustituye el programa por la proclama. En la Región cuenta con una nutrida legión de activistas en los espacios más inesperados, pero carece de cuadros más allá de media docena de personas que dan la cara pegados a una jerga tan precisa como explícita y se despendolan en las redes sociales sin demasiada contención. El tsunami de la 'sopa verde', en este caso política, ha procedido de todos los municipios de la Región, en más de media de docena de ellos también como partido más votado, en la mayoría de manera muy destacada respecto al resto de partidos y sin distinguir que las plazas locales tuvieran alcaldías populares o socialistas.

Habrá que entender que este suceso se debe a una anomalía propiciada por las organizaciones políticas convencionales, que han venido desempeñándose encerradas en sus respectivas burbujas. La pregunta es: ¿qué pasa en la calle que los radares de los partidos mayoritarios no detectan? Hay muchas respuestas, y cada cual tiene la suya.

El PP de López Miras ha perdido las terceras elecciones consecutivas, las dos anteriores frente al PSOE y ahora frente a Vox, y el candidato Teodoro García también se apunta dos derrotas. Pero el PP ha avanzado esta vez sobre los socialistas de manera muy contundente, lo ha empatado en escaños en el Congreso y se ha hecho fuerte en el Senado, del que junto a Vox los ha expulsado.

Además, el cómputo general por bloques no ha variado: Vox más PP superan con creces a PSOE más Unidas Podemos en votos y en escaños. 3-3-3-1 son en la práctica de bloques 6-4. Los socialistas han visto desaparecer su pedigrí de partido más votado, que les daba una preminencia más psicológica que real, y no consiguen abordar el muro de la derecha; ésta se transforma a través de vasos comunicantes, pero mantiene en su conjunto un respaldo electoral más que compacto. En todo caso, lo más humillante para el PP ha sido ser superado por otro partido de su cuerda, socio secundario suyo en la Asamblea Regional, al que tiene que atender en contradicción con lo que le demanda el otro socio, el de Gobierno (Cs), que ahora se diluye en la insignificancia.

En lo que se refiere a Ciudadanos, las encuestas se quedaron cortas, pues aunque el pronóstico de su desplome era certero ninguna calculó que lo fuera tan estrepitoso. Hay que remitirse a los tiempos de UCD para encontrar un paralelo a esta catástrofe. Su representación por Murcia en el Congreso de los Diputados ha desaparecido de un plumazo, y no será porque ese partido no haya recibido advertencias sobre las consecuencias que le traerían sus posiciones erráticas en política nacional y engañosas en las autonómicas, como en el caso de Murcia. Cabe suponer que Ciudadanos entrará en boxes y no vendrá el PP a sacarlo en correspondencia con lo que aquéllos hicieron con éste en Madrid, Castilla-León y Murcia. Van a sumergirse en una crisis profunda en la que aparecerán los cuchillos largos. De momento, anoche, la consejera Ana Martínez Vidal estuvo ausente del luctuoso acto de presentación de los resultados en la sede para evitar aparecer en la fotografía del fracaso anunciado.

El resultado electoral escribe un apunte en la agenda política inmediata de la Región en relación al pacto de Gobierno PP-Cs, que se sostiene sobre unos resultados autonómicos que los de las legislativas han refutado. El pacto implícito con Vox que llevó a Cs al Gobierno junto al PP no parece haber sido un buen negocio: ese blanqueo les ha salido caro. En política, tanto las señales de emergencia como las de decadencia, cuando aparecen, suelen desarrollarse de manera rápida y contundente, como prueban los casos de Vox y de Ciudadanos en sus respectivas circunstancias. El PP también ha sufrido la mordedura de la normalización de Vox, pues es obvio que el poderío expresado por los ultras procede en buena parte de la masa sociológica que antes se refugiaba bajo la gaviota.

El Gobierno PP-Cs se verá inevitablemente afectado por el cómputo del 10N. Primero porque la crisis a que se abocan los segundos puede hacer trastabillar la actual composición de la cuota de éstos, y segundo porque será perceptible la pérdida de la autoridad política de un partido que ha sufrido tamaño derrumbe.

En cuanto a Unidas Podemos se puede reseñar su resistencia electoral en un marco negativo para sus intereses por diversos motivos. De un lado, la segregación de Más País y Equo; de otro, la apelación al voto útil al PSOE para fortalecer el bloque de la izquierda, y finalmente, por el retroceso electoral que para este partido pronosticaban las encuestas, ya se ve que con tino. Mantener el diputado en este contexto resulta, sin duda, meritorio.

Hay lecciones para todos, pero del shock que provoca el hecho de que la Región de Murcia se distinga por figurar en el mapa de España tintada con el verde Vox no nos sacará ni Manolo Escobar cantando el Viva España a toda pastilla. Y es que, en el fondo, en lo de adaptarnos a las modas no nos gana nadie. Si esta Región ya era de derechas, solo quedaba dar un paso al frente y pasar a la ultraderecha. Qué ilusión.

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