08 de noviembre de 2019
08.11.2019
La Opinión de Murcia
La balanza inmóvil

Adiós muy buenas

07.11.2019 | 22:45
Adiós muy buenas

Adiós muy buenas, que usted lo pase bien, tiene toda la razón pero va a la cárcel de todos modos. Esos dichos son más o menos aplicables al despido en España. Tiene usted toda la razón del mundo, no ha hecho nada, pero le indemnizo y se va a la calle. Despido improcedente, que lo reconozco y lo subsano con unas perrillas. Pero no vuelve usted más a trabajar conmigo. Apunto que la famosa reforma laboral que está llegando hace tiempo y no acaba de llegar, creo que no contempla suprimir esta situación. Otra cosa es que te larguen por estar embarazada, por racismo, xenofobia o represalia por haber denunciado al empleador, en cuyo caso tu dignidad, integridad, discriminación o indemnidad, protegidas constitucionalmente, implicaría una readmisión. Aunque después te puedan hacer la vida imposible, con un acoso laboral de caballo, pero como es tan difícil de demostrar, ya veremos, si no te hartas antes y te vas tú solo, abandonas o desistes de tu puesto de trabajo. Pero eso es ya costal y harina de trigo diferentes, o mezclar churras con meninas, como diría la Esteban.

Y el no va más es lo que leo recientemente: la prensa titula que el Tribunal Constitucional avala el despido por baja laboral, aunque ésta esté justificada. Ve legítimo, el Constitucional, proteger la productividad frente al absentismo (el cambio de sexo, por cierto, no cuenta como enfermedad grave, acaba de decir el TSJ de las Islas Canarias, como causa de justificación para el absentismo laboral). Una trabajadora se ausentó nueve días durante cuarenta laborables en dos meses consecutivos y se le extinguió su contrato, porque las ausencias superaban el 20 % (concretamente el 22,5 %) permitido por el Estatuto de los Trabajadores (art.52. D) para la válida extinción del contrato de trabajo por causas objetivas por superar ese porcentaje, o el 25% en cuatro meses discontinuos en doce meses, siempre que el absentismo total de la plantilla supere el 5%.

El juez de lo laboral, cuando le llegó el asunto, pensó que eso era muy fuerte. Que despedir a una persona por absentismo laboral, cuando sobrepasa ese 20%, estando de verdad enferma, además puede atentar a su salud. Por lo que dijo por escrito que esto se lo iba a consultar al Constitucional: si ese artículo del Estatuto de los Trabajadores se opone a los derechos constitucionales de los trabajadores. Y ese supertribunal, en pleno, con ocho votos a favor y cuatro en contra, acaba de sentenciar que no los vulnera, pues responde al objetivo legítimo de proteger la productividad de la empresa y la eficiencia en el trabajo, atendiendo a la singular onerosidad que las bajas intermitentes y de corta duración suponen para el empleador. Ese absentismo laboral, dice el Tribunal, supone para el empresario un perjuicio de sus intereses legítimos, dados los costes directos e indirectos que significan para la empresa esas bajas intermitentes al trabajo. Y además tampoco se ve afectado por esa extinción la integridad física del trabajador (art. 15 CE) porque para ello sería preciso que se produjera una actuación que derivase un riesgo o se produjese un daño para su salud (art.43.1 CE.)

Se me ocurre, que daño físico a lo mejor no, pero moral, con posibilidad de adquirir una mala depresión, puede pasar si te ponen de patas en la calle, por faltar justificadamente al trabajo al estar enfermo. Por eso ese mismo artículo 52 excluye de la posibilidad de extinción en estos casos, si se trata de una enfermedad grave o de larga duración, además de otras razones como embarazo, maternidad, huelga, vacaciones, etc.

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