16 de octubre de 2019
16.10.2019
La Opinión de Murcia
Lo veo así

Llanto por el Mar Menor

Miles de peces con la boca abierta, faltos de oxígeno, amontonados, exhalando el último aliento: muertos

15.10.2019 | 18:57
Llanto por el Mar Menor

Llanto sentido, y profundo, por algo que a lo largo del tiempo han ido dejando morir. Al parecer, sin preocuparse, sin darle importancia, en una dejadez inconsciente e irresponsable. Y ahora nos dicen que es culpa de eso llamado DANA. Siempre hay algo o alguien que pague, y es más fácil culpar a una mujer. Pero que yo sepa, en los últimos 25 años, esta tierra ha sido gobernada por hombres, y yo me pregunto si ellos no vieron lo que estaba pasando, no fueron capaces de evitar que ocurriera o, antes al contrario, propiciaron con sus decisiones equivocadas que esto se produjese.

Como escribí hace unos días, «gobernar es tomar decisiones». Gobernar es algo más que hacerse fotos en el lugar de la catástrofe, cuando ésta ya se ha producido, cuando la desolación nos invade a todos los que, en algún momento, disfrutamos de ese paraíso con el que parecen haber acabado, sin haber hecho nada por remediarlo

La primera vez que tuve la oportunidad de disfrutar del Mar Menor fue hace muchos años. Era verano, y vinimos un grupo de amigas, porque nos habían contado de sus bondades, porque ya, entonces, el Mar Menor era el gran atractivo para venir a Murcia. Fue en Los Alcázares. Recuerdo la impresión que nos causó. No olvido el placer de bañarnos en sus aguas, y la sensación vivida al sumergirnos en ellas desde uno de los balnearios que lo poblaban. Rememoro cuando nos llevaron en barca y nos hicieron ver que las ostras anidaban en el fondo de esa laguna limpia. Sí, a las ostras era posible verlas, porque el agua aparecía pura.

Era aquel Mar Menor que regalaba los exquisitos langostinos, sí, pero también los chirretes (un pescado muy de la laguna salada), la dorada, la lubina, el lenguado, el salmonete o el gallo, entre otras especies. Decir 'del Mar Menor' era hablar de una categoría especial de pescado, todo el que hemos dejado asfixiarse hasta morir en la orilla en una busca desesperada de oxígeno, en unas imágenes que se nos han quedado grabadas en el alma, para tristeza de muchos y vergüenza de los que no hicieron nada para evitar que esto ocurriese. Miles de peces con la boca abierta, faltos de oxígeno, amontonados, exhalando el último aliento: muertos.

Invariablemente, cuando ocurre una catástrofe, y ésta lo es, los Gobiernos correspondientes convocan lo que llaman 'gabinete de crisis' que normalmente está formado por gobernantes de que se supone saben lo que han de hacer, expertos en la materia afectada, y todos aquellos que suponemos preparados para buscar soluciones. Pues bien, aun estamos esperando que eso ocurra, porque está bien que el presidente se haga la foto en lancha recorriendo el Mar Menor, creo que sería mucho más práctico que estuviese en su lugar de trabajo. Haciendo realidad la prometida Ley de Protección del Mar Menor con carácter de urgencia (la anuncia para el mes de enero y eso es tarde) que ahora le pide por carta abierta la vicepresidenta del Gobierno autonómico, Isabel Franco (yo pensé que presidente y vicepresidenta hablaban personalmente todos los días) y que, como otras cosas, duerme el sueño de los justos.

Es el momento de que López Miras se deje de fotos y comience a gobernar (tengo la impresión de que lo hace, pero muy poquito). Es el momento de que todos los partidos políticos unan sus fuerzas para solucionar el problema. Y si hay que molestar a ciertos empresarios, se les molesta, que para eso se paga a los gobernantes, pero no se puede continuar así, con la inacción de que este Gobierno viene haciendo gala desde hace mucho tiempo en lo quer se refiere al Mar Menor, el gran atractivo turístico de la Región, que han dejado morir año tras año.

Porque esto no es solo consecuencia de la DANA, por mucho que se empecinen en decirlo, tomándonos por idiotas. No, esto viene de muy atrás, de los fertilizantes de un regadío intensivo que han permitido.

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