12 de octubre de 2019
12.10.2019
Salud y Rock n' Roll

Muy españoles y mucho españoles

He nacido en democracia, 1977, Franco falleció en 1975, pero no hay que tener una beca de la Nasa para entender que en pleno siglo XXI no podemos mantener a un dictador dentro de una basílica-mausoleo construida por víctimas de la guerra

12.10.2019 | 04:00
Muy españoles y mucho españoles

He de confesarles dos cosas: La primera, esta no era la columna preparada para presentarme ante ustedes, y dos, el desfile de las fuerzas militares del 12 de Octubre me resulta hipnótico. Nada como levantarme y sentarme en pijama frente a la televisión a ver los miles de detalles que tiene el acto. Entenderán que haya decidido hacer un cambio de guion y no dejar pasar la oportunidad de comentar con ustedes un día tan señalado.

Me parece apasionante analizar los corrillos y gestos políticos previos a la llegada de sus Majestades los Reyes, los modelazos de las asistentes: ¿veremos a Malú con Albert o irá nuestro FER acompañado? Sin desmerecer el desfile militar, mis favoritos, Los Regulares de Ceuta. Sin olvidar que este año miraremos al cielo con especial emoción, por el trágico accidente sufrido a nuestra queridísima Patrulla Águila.
El patriotismo nacional, ¡ay, la lucha por aparentar quien es más español! «¿Son ustedes muy españoles y mucho españoles», como decía Mariano Rajoy?.

La España de las banderas y las pulseras con la bandera que parece que, si no tienes una colgada en el balcón o puesta en la muñeca eres menos español. (Leía esta semana que los nuevos contratos de alquiler de pisos en Barcelona llevarán una cláusula con la prohibición de colgar banderas de cualquier tipo, medida que aplaudo).

Estarán conmigo en que este año y como viene siendo habitual, el evento cobra un atractivo especial ante los inminentes acontecimientos: repetición de elecciones generales, la sentencia del procés o la exhumación de Franco. Rocn'n'roll ¿no les parece?
Me espanta como se ha incorporado al discurso político la palabra España, y como nuestros políticos creen que es suya. Señores, España es de todos, no solo de unos pocos.

No por levantar copas y brindar a lo Diego Hernando de Acuña, capitán de los Tercios de Flandes, eres más español. No por colgar una bandera en el balcón (que ya tienen deshilachada y sin color) eres más español. No por llevar una pulsera de la bandera de España eres más español.
No tengo ninguna bandera colgada en mi balcón ni llevo pulseras, pero me siento española y orgullosa de serlo aunque a veces nuestros gobernantes me avergüencen de ello. Creo que la amenaza del independentismo ha sacado el lado 'más bizarro' de nuestra sociedad, y no me mal interpreten ni piensen que me tomo a cachondeo el delicado momento que vivimos como país y la fractura social que se ha producido a raíz de lo ocurrido en Cataluña.

Parece que a Cataluña «entre todos la mataron y ella sola se murió». Duele ver la crispación, la falta de entendimiento, la violencia. Ya lo dice la Pantoja: «El fuego está encendido, la leña arde».

Por lo que pido prudencia y responsabilidad ante la sentencia. Por la fuerza no vamos a conseguir nada, sólo empeorarlo. Pase lo que pase, hay que sentarse y recuperar el entendimiento, dejar a un lado la provocación y las manipulaciones, los ataques a periodistas; en definitiva, la libertad. Las heridas aún están sangrando, hay que cortar la hemorragia y curar, aún queda mucho para que cicatrice.
Hablando de heridas, voy a meterme en un jardín.

He nacido en democracia, 1977, Franco falleció en 1975, pero no hay que tener una beca de la Nasa para entender que en pleno siglo XXI no podemos mantener a un dictador dentro de una basílica-mausoleo construida por víctimas de la guerra. Aplaudo la decisión valiente del Gobierno de Pedro Sánchez, lejos de lo que muchos consideran que es una estrategia electoralista; es nada más y nada menos que hacer justicia, y no mantener el Valle de los Caídos como parque de juegos de unos pocos. Y como somos infinitos, entra el prior benedictino que custodia el Valle en escena, atrincherado, diciendo que si no le llama el papa, no dejará entrar a nadie a la basílica.
Ay, cómo pienso en Gila, Eugenio o Berlanga.

Y nos lo queríamos perder,€

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